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Olvido: receta contra la locura

Recuerdo que cuando mi madre falleció, hace ya casi 9 años, por ratos olvidaba que ya no estaba con nosotros.  Entonces recordaba que se había ido y volvía a sentir ese dolor lacerante en el pecho.  Sucedía que en ocasiones quería llamarla para contarle algo importante, trivial o lo que fuere, para darme cuenta al momento de que no era posible, había fallecido.  Recuerdo bien ese dolor.  Algo sorprendentemente inaguantable.  Estoy convencida que sin ese "olvido" me hubiera vuelto loca.

El cerebro, creación maravillosa de la naturaleza, es una máquina sorprendente.  Se defiende así mismo cuando no está permanentemente conciente de alguna situación dolorosa o traumática. Que conste que no hablo de distracción, sino más bien del olvido total del evento.  Este fenómeno me ocurrió durante los días posteriores a su fallecimiento y se volvió más esporádico según fui incorporando su ausencia a mi vida diaria y a mis circunstancias.  Pienso que solo entonces estuve lista para empezar a vivir las etapas del duelo.

Ciertamente, la mente humana no está preparada para vivir en constante dolor.  A eso se deben algunos trastornos siquiátricos, como trastornos de personalidad.  Siempre o casi siempre están asociados a una situación altamente traumática que la persona evade con la locura.  Obviamente, esto sucede de forma inconciente; nadie decide volverse loco, pero problamente si se está sufriendo mucho, la mente sí lo decida.

Hace un rato estuve recordando a alguien a quien amo, y que ya no está.  Mi corazón empezó a latir fuertemente, mi ojos se sintieron ligeramente húmedos, me conmoví bastante.  No podría vivir en ese estado todo el día o gran parte de el.  Será lo menos saludable ya que sin duda enfermaría.  Suerte la mia que por ratos olvido que no está y que el tiempo, con su maravillosa sabiduría, menguará los recuerdos y los hará cada vez más nobles.

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