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Inadvertencia

Tras el cordón que nos separa se encuentra tu voz.  Respiro y me consuelo en el milagro de escucharte. Mis oídos se deleitan con la idea de tenerte y si cerrara mis ojos juro que mis manos ya te tocan. Pero tu ni te enteras.

Mas que cantarte, entono la poesía de mis sentimientos por ti, mi nostalgia se vale de un cuento y por él te digo de mis penas, te digo cuanto anhelo tu silencio cerca del mío, cuanto ansío recostarme del borde de tu silueta; te cuento y te canto lo que siento. Pero tu ni te enteras.

Tu sonrisa es una puerta a miles de sueños que ya van haciendo círculos en mi memoria. Por ella entran mis esperanzas de darte lo mejor que he guardado.  Se han hecho mías esas finas líneas que acompañan tu expresión, conozco cada una de ellas y a todas les hice una canción.  Pero tu ni te enteras.

Me has acompañado muchas noches.  Hay un hueco con tu nombre en mi almohada. Te he pensado con la insistencia de los que aman, de los que esperan. Tu aliento me ha despertado muchas veces y no imaginas qué se siente despertar y sorprenderme con tu ausencia.  Te he sentido, tanto te he sentido.  Pero tu ni te enteras.

Y este momento, mientras tejo estas líneas, cierro mis ojos y te veo; tu sonrisa me recibe; tu mirada me cuenta y me dice lo que se: que tu ni te enteras.

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