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Amar y merecer.....

Estábamos las dos sentadas en la plaza, ella mordía un pedazo de pizza y antes de ello me preguntó:  ¿Por qué lo amas?....yo me quedé pensando y procedí a darle mis "razones".  Lo cierto es que desde entonces me quedé con esa reflexión colgada de mi cabeza.  Ya antes había pensado sobre las razones que una tiene para amar a alquien y lo que concierne a los méritos que tenga el otro para que alguien lo ame. A continuación les comparto mi parecer.

El amor no se trata de merecer.  Se ama porque se ama y punto.  Yo he amado a personas que definitivamente no merecían un gramo de mis afectos. Y he ignorado por completo los afectos de algunos que ciertamente han merecido mi amor, o al menos eso me creí yo (!!). Pero la cosa no se da así.  Se ama o no se ama y aunque parezca simple no lo es. Intervienen aspectos congnitivos, culturales y emocionales.  Si el asunto se tratara de merecimiento o de razones, entonces, ¿no sería un amor deficitario? ¿basado en circunstancias que eventualmente podrían cambiar y con ello el amor?.

Me vienen a la mente esos criminales que cumplen condenas en la cárcel. Tengo la certeza de que alguien los ama. Su madre, alguna esposa, un hermano. En fin, alguien. ¿Puedo yo decir que esa persona no merece que lo amen?. ¿se le podría preguntar a la madre de un criminal -doña, ¿por qué ama usted a su hijo?.....me imagino a la mujer encongiéndose de hombros y diciendo con cara de obviedad: -es mi hijo! lo amo!.  Imagino a la señora hurgando en su mente por segundos a ver si encuentra razones, solo para percatarse de que no las hay.  Ella lo va a amar siempre, no importa que el hijo haya hecho cosas atroces. Ella y lo ama y punto. Igual pasa con mujeres que han inciado relaciones afectivas con hombres que cumplen condena. Esas mujeres se han enamorado de estos hombres, les han esperado y han hecho vida de familia. Les podría yo preguntar -¿por qué te enamoraste de un presidiario?.  Me viene la misma imagen de la mujer tratando de responderse a sí misma.  Buscarán razones para justificarse, pero lo cierto es que son solo eso, justificaciones.

Pienso en mis propios sentimientos respecto de esa persona en particular. En este preciso momento me replanteo la respuesta que le dí a mi amiga y creo que a pesar de todas las cualidades que él como hombre posee, sus bondades y sus miserias, si me lastimó o prodigó mucho amor, todo junto, lo amé porque lo amé. Creo que los seres humanos estamos obsecionados con eso de las razones y las explicaciones.  Es una característica innata que nos delata como raza desde que empezamos a poblar la tierra. Necesitamos explicar todo y a toda costa y no estamos quietos hasta encontrar ese porque que nos calme.

Me siento muy tranquila con mi respuesta.  No me obsesiono con un por qué para ella.  Yo estoy viviendo mi mejor etapa de amor propio, el cual debe de ser el más importante amor de nuestras vidas ya que es el génesis de todos los amores. Y puedo concluir que se ama mientras se ama y porque se ama. El amor se justifica en sí mismo. El amor es amor y no necesita explicarse ni justificarse. Dicen por ahí que el amor nunca muere, sino, que cambia de casa y nunca se sabe cuándo llegará con nuevo rostro y dirá: hey......aquí estoy yo nuevamente!!! ¿qué te parece?. Yo tengo un BIENVENIDO listo para usar.

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Escribir

Quienes escribimos tenemos el alma hecha de papel, letras, tinta, lápices; todo ello mezclado con sangre, dolor, alegría, sentimiento, recuerdos, sueños, ilusiones... Perfectamente unido en una alquimia sin defecto. A veces quieta y en orden. Otras, produciendo espantosos sismos de angustia y reclamo. El lector no siempre imagina el rastro de gotas que evidencia tal temblor del alma. Ese temblor que supura sal y azúcar. Quizá ni sospecha qué hay tras cada letra, en las esquinas de un párrafo y la muerte que supone el punto y final de un poema.
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Sonrisa mentira

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