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Ser mamá

Recuerdo cuando tenía mis veintes.  Siempre pensé en cómo queria vivir la maternidad.  Tenía claro cómo queria educar a mi prole, sean estos varoncitos o hembritas.  Tenia una meridiana idea de cuáles valores quería transmitir a los que fueran mis hijos.  Claro está, por más que imaginé, soñé y especulé sobre lo que significa ser madre, la realidad del evento terminó por sorprenderme sobremanera.

He escuchado decir que la mujer que entra a la sala de partos no es ni por asomo la que sale.  Y es que la transformación que se opera en la mente, espíritu y cuerpo de algunas mujeres al parir es abismal.  Y digo algunas porque no todas experimentan cambio alguno.  Pero de eso no puedo hablar porque no he andado esos caminos, entonces hablaría irresponsablemente.  De lo que sí puedo dar fe es de lo grande que significa para mi ser madre.

No conozco ocupación más retadora que la de ser mama.  Cuando la maternidad se vive plenamente, es algo grandioso, conspicuo, algo fuera de lo común.  Y cuanto exige de una!!! No importa tu condición material, puedes ser pobre o rica, puede que mantengas a tus hijos lavando ropa de casa en casa o puedes ser una alta ejecutiva de empresa, o quizá ser la esposa de un hombre que te lo de todo y tengas la oportunidad y decidas quedarte en cada con los niños.  El caso es que si eres conciente de que estas formando vida, levantando personas pequeñitas que en un futuro serán adultas, si te haces conciente de esta tremenda responsabilidad, tendrás un trabajo de 24 horas 7 días a la semana.

Por otro lado, cuando una madre está formando a su cría, también se crece ella.  En un camino de dos vías.  Mi niña me refracta muchas veces esos aspectos míos que quiero mejorar, ella es una partecita mia, pero mucho mejor.  Y se que cuando menos me lo imagine tendré una mujer grande que tomará su propio camino, tomará sus propias decisiones y sera responsable por ella misma.  Mientras, me gozo el mejor de los oficios, ser mamá!

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