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Analfabeta de mi.....

Vives con la peor de las ignorancias.  La ignorancia de lo nuestro.  Nunca sabrás lo feliz que pudimos haber sido.  Nunca sabrás lo que nos quedó por vivir.

Analfabeta de mi te quedaste.  Te volviste preso de tus decisiones.  Y es que tus ideas no fueron para ti, sino que tú fuiste para tus ideas. Pero, qué es un hombre sin sus ideas!, dijiste tú.  Y de qué le sirven las ideas al hombre sino para hacerlo feliz....te respondí. Algo difícil de comprender para ti pero fácil de advertir para mi.  Y con tus ideas te quedaste, más no conmigo.

Ignorante de mi permaneces.  Me tocó empacar todas las caricias que encargué para ti.  Hace días salieron de paseo lo que parecen ser las últimas lagrimas que te pertenecían.  Las vi irse y decirme adiós.  También eres ignorante de ellas.  Mis lagrimas todas, las de ayer, las del presente y las del futuro que nos negaste, nunca las conocerás.  Decidiste no conocerlas. Igual te perdiste el contoneo de mis pasos acercándome a tu presencia.  Eres un analfabeta absoluto de mi amor.

Pero que soberbia la mia!!!....que ganas de creerme la gran cosa!...desechaste todo lo que fabriqué con mis manos para ti y me creo la gran maravilla solo porque nunca te enteraste de lo que te perdiste.....jajajajaj! me doy risa...en mi propia miseria me pregunto....qué tan grande te crees? 
 pues sí!, me respondo que sí con energía... mi amor era grande y absoluto. Tremendas las dimensiones de mi afecto, gigantes mis propositos....enorme mi amor por ti....

Pero mi gran todo está lleno de tu nada....Ignorante de mi vives y analfabeta serás de mi siempre!


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Que no …

Escribir

Quienes escribimos tenemos el alma hecha de papel, letras, tinta, lápices; todo ello mezclado con sangre, dolor, alegría, sentimiento, recuerdos, sueños, ilusiones... Perfectamente unido en una alquimia sin defecto. A veces quieta y en orden. Otras, produciendo espantosos sismos de angustia y reclamo. El lector no siempre imagina el rastro de gotas que evidencia tal temblor del alma. Ese temblor que supura sal y azúcar. Quizá ni sospecha qué hay tras cada letra, en las esquinas de un párrafo y la muerte que supone el punto y final de un poema.
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Sonrisa mentira

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Ya no tenía por qué sonreír más. Ya la máscara había sido descubierta. No más sonrisas para mí, ni para el semejante de la esquina.


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