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Resta

La mujer se sentó en la butaca del comedor. Necesitaba pasar inventario, y es que hace tiempo advirtió que le faltaban cosas.....alguien había robado con descaro alguna de sus pertenencias....y se dió cuenta qué le había pasado.....

.....que le quitó meses que parecieron años....
le robó horas de sueño.... y con ello, también le quitó las ganas de soñar....
le arrebató esperanzas e ilusiones.

Le robó muchas sonrisas, le quitó ganas, deseos y anhelos.
Se llevó parte de su ser.  Le arrebató su paz y su tranquilidad.
Le desdibujó la sonrisa de los labios y le instaló a cambio una fea mueca.

Le robó la tersura de la piel.  El brillo de la mirada.
Le quitó la luz de su espíritu, volviéndolo opaco y aburido.

Le quitó y le quitó....La mujer se disgustó de tal manera!.  ¿cómo rayos se descuidó de esa forma y permitió que le arrebataran tanto?.  Pero no era tarde; tenía la capacidad de reinventarse y estaba aprendiendo a no dejarse robar más de nadie.  No de esa forma.  No esas cosas.  Ahora la mujer tendría para sí mucho más de lo que le habían quitado.

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Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

A nadie

¿Para quién van mis letras, mis poemas, mis versos?  Yo no tengo la respuesta.  Creo que soy poseída, soy apenas un canal... estas manos no son más mías. Estas letras no son tuyas, ni de él, o de aquel.  Anduve.  Anduve por todas partes, incluso por zonas nuevas, y solo era la fantasía de mujer que por momentos me habita. Hoy todo ha quedado en sueño.  Un propósito con manchas de futuro inconcluso. El cigoto de un sueño que nunca pensó ser proyecto. Y te escribo, y al mismo tiempo no lo hago.  Ni a ti ni a nadie.  Le escribo a la misma nada que rodea mi habitación.
Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen Josephine Cardin https://photogrist.com/josephine-cardin/

Necedad

Abrí los labios y engullí un bocado de tu amor... mastiqué tus besos y, atragantándome con tu nombre,  juré volverme muda hasta no escuchar de nuevo tu voz de nuez y canela.  Tapo mis oidos, negando toda posibilidad de llanto y grito.  Te seguiré queriendo, mientras las orugas paran mariposas en mi espalda.

Derechos de autor Gnosis Rivera
Derechos de imagen: Josephine Cardin
Mujer de Espaldas
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