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Rostro

El vió su cara.  Ella ladeaba la cabeza ligeramente hacia la izquierda como diciendo "mírame".  El trató de buscar en su mirada la alegría de antes, pero solo encontró una gruesa e infinita tristeza. Trató de hallar en el fondo de sus ojos la cara de aquel hombre que ella amó tanto, trató de hallar su propio rostro.  Se había ido. Partió hace tanto que no quedaba un solo recuerdo.

Le invadió la tristeza, verla así le fragmentó el corazón. Había hallado tanta risa antes ahí donde ahora sobreabundaba el gris.  
Ella no se dió cuenta que él la observaba, así que no tuvo tiempo de disimular ese nuevo tono en sus ojos. 

¿Por qué lo hacía? ...¿acaso era su propósito mostrarse tan triste?....¿era su estratagema para llamar su atención?. ¿o era inconsciente de la tristeza que le colgaba de la cara?.  A drede o no, el no soportaba verla tan triste, tan ausente, tan ida.  Queria amarla, besarla, lamerle la cara, saturarla de besos.  
Ella no lo sabía. No sabía que él la miraba a lo lejos, que le adivinaba la pena que le corrompía los huesos. 
Si tan solo ella supiera que seguía amándola, quizá y solo quizá ambos podrían encargarse de vestir ese rostro de alegría.

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Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

A nadie

¿Para quién van mis letras, mis poemas, mis versos?  Yo no tengo la respuesta.  Creo que soy poseída, soy apenas un canal... estas manos no son más mías. Estas letras no son tuyas, ni de él, o de aquel.  Anduve.  Anduve por todas partes, incluso por zonas nuevas, y solo era la fantasía de mujer que por momentos me habita. Hoy todo ha quedado en sueño.  Un propósito con manchas de futuro inconcluso. El cigoto de un sueño que nunca pensó ser proyecto. Y te escribo, y al mismo tiempo no lo hago.  Ni a ti ni a nadie.  Le escribo a la misma nada que rodea mi habitación.
Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen Josephine Cardin https://photogrist.com/josephine-cardin/

Necedad

Abrí los labios y engullí un bocado de tu amor... mastiqué tus besos y, atragantándome con tu nombre,  juré volverme muda hasta no escuchar de nuevo tu voz de nuez y canela.  Tapo mis oidos, negando toda posibilidad de llanto y grito.  Te seguiré queriendo, mientras las orugas paran mariposas en mi espalda.

Derechos de autor Gnosis Rivera
Derechos de imagen: Josephine Cardin
Mujer de Espaldas
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