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Tus crónicas

Puedes decirle a tu ego valiente, ...si! a ese que se jactó tantas veces de saberme como nadie más me supo, a ese que te convenció de conocer hasta el hálito diminuto de mis suspiros a medio quebrar, a ese ego tuyo, orgulloso, voluntarioso y grosero puedes decirle que estas sí son para ti.  Estas letras si van por ti.  

Declárate propietario vulgar de este verso.  A ver si logras engordar tu raquítica razón.  Esa que siempre te rodeó y te repletó la existencia de verdades infalibles.

Te has declarado puñal abierto en mi llaga.  Y sí que lo fuiste por un tiempo.  Solo que después  me hice con la fuerza de sacarla de mi pecho y a golpes de paciencia y soledad necesarias, he podido surcir con mis propios dedos cada palmo.

Te enorgulleces de no pertenecer al público que nombras vulgar, barato, mezquino e interesado.  Ese que se zambulle en el mundo que describo, del cual te autoproclamas protagonista.  Naturalmente, el orgullo de ser la daga no deja espacio para más. Ese orgullo, más que amplio te es bastante!. Y tanto te animas a hundirla, que crees que aún queda espacio para más heridas.  En la trastienda de tu ilusión inútil, te convences a ti mismo de tu diagnosis, y aseguras a tu ignorante audiencia que me alimento a diario de las migajas que caen de la mesa del que me sigue.

Es tan dócil el ignorante de la cosa!. Fácil de convencer.  Se le expone una verdad y se muestra como cierta, solo por poseer sangre, carne y dolor, logra conmover.  Que facil que es moverle la fibra a la gente.  Cediendo a la trampa, esa de la que me acusas, terminas mostrando en tu escenario un verso nimio, una exigua parte de tu verdad, solo que viciada con el impoluto criterio de tu idea deformada.  Fondo y forma son lo mismo.

Y en el circo que fue toda esta historia, siendo mi rol protagónico o antagónico... me pregunto simplemente, ¿se puede perder lo que nunca se tuvo?  Ya me lo creo que no...Todo camino es válido, toda lucha es comprensible, siempre que la premisa sea no perderse a uno mismo.  Yo he elegido mi camino y este sin duda es uno muy lejos del tuyo.

Al final ahi tienes tu daga. Como ves, está inmaculada, como tus opiniones...ya no hay sangre. Tonto inútil, que te has proclamado testaferro de mis letras.  Te hago dueño único de estas burdas líneas.


© Derechos de Autor Gnosis Rivera.-

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