Ir al contenido principal

Venganza

Que se revele tu sol inquieto y que, molesto,
le niegue su luz a tu tierra
con sus rayos de brazos cruzados
y que la oscuridad permeé tu piel cuando te toque...

...que la lluvia te moje y te empape,
llenando de moho los rincones de tu hogar
que las abejas no encuentren el polen de tus flores
y el verdecillo se harte de posarse sobre el techo de tu casa
aburrido... extraviado...

...y que una luna, ya harta de cernirse en tu cielo, al infinito,
no encuentre más oficio que dormirse en tus piernas
descansando del descaro de velar día por día de tus noches
que se harte y que proclame no más versos para ti...

...que el camino recorrido se levante de tu tierra
atascando tu pies a sus cimientos
inmovilizando tu triste caminata sin destino
que te derrame el trayecto desde tus muslos hasta las rodillas
y cayendo sobre ellas claudiques ante ti mismo...

..que te encuentres perdido y sin sentido
balbuceando palabras preñadas de desmedro
que te preguntes qué ocurre, qué pasa..
y te vuelvas ignorante de alegrias...

...que de repente! recuerdes todo y veas a tu amada en el origen de tus males,
que distingas su rostro en la portada de tu desdicha
y te preguntes cómo rayos le hiciste para vivir ocho lustros sin ella!
cómo le hiciste para tirarla en las más remota esquina de tu olvido!

y que recuerdes! y que lamentes.....y a pesar de todo, le ames nuevamanente
con más fuerzas
con un bravo sentimiento renovado
y que tu carne se inflame
y que tu orgullo se hiera.

y que no olvides..
y que te duela!


© Derechos de Autor Gnosis Rivera.-




Entradas más populares de este blog

Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

Comida y masturbación

En ocasiones, comer sin compañía es como masturbarse. Con ingenuidad les pidoque no se estacionen en la palabra masturbación y se abran, sin prejuicios, a lo que quiero significar. 

Verán, tienes todos esos ingredientes maravillosos sobre tu mesa en la cocina. En tu tabla de abedul, has dispuesto filete de pechuga de pollo y le espolvoreas pimienta y sal, un maravilloso matrimonio de cocina que hasta tiene su propio verbo: salpimentar. Te sientes creativo y te atreves con un poco de albahaca seca. La estancia huele divino, porque has puesto a hervir dos papas y agregaste dos hojas de laurel, entonces la magia se ha esparcido por todos lados. Te vas directo al frutero y sacas un tomate pequeño -total, es solo para ti-.Te encanta ver como el cuchillo se clava en la pulpa jugosa y roja del tomate que, sometido al filo de la hoja, despide todos sus jugos. Si eres amante de los cuchillos, como yo, admirarás la maravilla de un corte limpio, tantocomo el imponente sabor de la rúcula.
En fin, …

Tres años Volando al ras...

Hace tres años empecé a acariciar la idea de publicar mis escritos. Propósito algo soberbio si lo veo desde la creencia de que alguien quiere leer lo que pienso. Sin embargo, me hallaba en un momento muy particular de mi vida, y una vez que empecé a escribir sencillamente no pude parar.
Son muchos los que me acompañaron en ese tiempo, que hoy no están. La mujer que yo era hace tres años hoy es muy distinta. Me empeciné en este propósito, muté, me aislé cuando fue necesario, cuando no podía hacer otra cosa. Me hice acompañar cuando el tiempo así lo demandó. He vivido humillación, rechazo, pleitesía, una suerte de adoración por demás inmerecida. También he sentido respeto, admiración y aplauso. 
Son tres años de no creerme muchas cosas. Tres años de escribir con lo que he tenido. Unas veces mucho, otras veces absolutamente nada. Hubo momentos donde me vacié por completo, otros donde me replegué, avergonzada. Pero siempre volví, porque escribir se volvió más fuerte que yo. 
De Volando al ra…