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Almas rotas




















Almas rotas van caminando vacías, por las calles.
Locas, quietas y tranquilas... van esperando por un oído mudo.
Uno que les escuche en silencio sin hacer preguntas huecas.

Es un deseo grosero que les hace anhelar un hilo, 
no importa si ajeno,
que les surza los trozos manidos.
Tan rotas van, que se arriman a cualquier carne barata 
que se ofrezca.

Almas rotas que se aquilosaron sin voluntad al frio.
Almas que olvidaron la tibieza de un amanecer de dos.

Almas rotas van caminando tristes, por las calles. 
Se han vuelto autómatas y laten sin darse cuenta.
No recuerdan la ruta de su sangre por las venas. Se rien por chistes que no entienden y lloran lágrimas de plástico.

Pobres almas!... olvidaron los tonos verdes del prado. Sus pupilas se reventaron y ya no reconocen los malvas, ni los ocres del otoño.  Siquiera ven el gris y el negro.  Han olvidado los colores y ahora miran sin ver.

El despertar de un alma rota... tan brusco como necesario!.
Abrupto como el rayo de sol, que arremete entre las nubes de una tormenta.
Evidente como los aromas del café y la menta...

Un alma rota luchará por salir de su letargo, como la tos irrumpe inoportuna en la garganta...
Ella no sabe ser otra cosa que alma entera. No podrá sostener por mucho tiempo sus pedazos esparcidos, ni sobre la fria loza del suelo, si sobre la piel marchita de un cuerpo.

Porque un alma no nació para estar rota...nació para ser entera!


© Derechos de Autor Gnosis Rivera.-

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