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Egonía

Mi caminar es pausado,
lerdo, de muerte.  
Voy despacio, pues la vida me pesa.
destilo sudor frio...
me cobijo bajo el manto de otros,
y sus dolores me hacen sombra.

Los ayeres pesan demasiado,
quise cargarlos por trozos, uno a uno,
pero se agruparon en huelga, tras la puerta,
en mi presente.

Veo con miedo macabro
la manilla que se mueve,
personajes oscuros amenazan con abrir mi puerta.
Presionan.
Empujan.
Hacen sonidos de viento,
enreversados, grises y de lamento.
Hago mi esfuerzo, pero no comprendo.

El miedo me pudre los huesos,
mis dientes tiritan, y sin querer
muerdo mis labios,
Mi sangre sabe a miel con sal,
me fui amargando sola,
sin apenas darme cuenta.

Me abrazo...
he de acompañarme sola, como lo hice siglos atrás...
como feto, me someto
a la presencia de mis propias miserias,
y voy socavando de mi vientre
un pegote de promesas rancias.

Mi esperanza está en ciernes,
plagian las alegrías y a
borbotones amenazantes, como caldos gruesos
en los calderos de las doñas....
se rie en mi cara,
me escupe,
me esparce sus heces...
he de ser mejor, por ella
pero intento, y no me deja
me ha gritado que nunca podré
y me tapo los oidos, como lo hacen los locos,
ya no quiero oirle más!

Ya la sangre de mis labios cuajó
La herida hizo postilla, y
ahora parece una mosca,
Me da miedo mirarme al espejo,
descarado, me devuelve monstruos
y no me permite las risas....
cuando sí, son de desquiciados y abyectos
todos a mi burla, todos a mi mofa....

En mi propia cara, el celo
en mi semblante, la angustia!
y una carátula de duda se me instala en el pecho,
me susurra voces...me convence de cosas,
y me hace lubricar imágenes perversas e increibles.

¿Y he de quedarme así,
enquistada en mi ego más estéril,
hasta que la muerte venga a recogerme
y me haga caminar sobre loza caliente?
...No lo se. ¿Será?


© Derechos de Autor Gnosis Rivera.-


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Escribir

Quienes escribimos tenemos el alma hecha de papel, letras, tinta, lápices; todo ello mezclado con sangre, dolor, alegría, sentimiento, recuerdos, sueños, ilusiones... Perfectamente unido en una alquimia sin defecto. A veces quieta y en orden. Otras, produciendo espantosos sismos de angustia y reclamo. El lector no siempre imagina el rastro de gotas que evidencia tal temblor del alma. Ese temblor que supura sal y azúcar. Quizá ni sospecha qué hay tras cada letra, en las esquinas de un párrafo y la muerte que supone el punto y final de un poema.
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Sonrisa mentira

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©Derechos Reservados Gnosis Rivera.-