Ir al contenido principal

No sabemos


¿Quién sabrá de los hilos que teje el amor?
si se sostienen del brazo que abraza
o de la boca que mengua de un deseo.
Si acaso, de una sonrisa lastimosa,
que espera una señal, para darse entera.

¿Se ciñe la noche en la piel de los amantes
sabiendo que la sombra favorece su secreto?
¿o se fugan los gemidos de los labios,
creyéndose silenciosos para no ser descubiertos?
¿Quién sabrá?

¿Sabrá acaso mi memoria que te recuerda de otra vida?
¿Supe reconocerme en tu alma, cuando me hallé
en el traspatio de tus ojos?
¿Y tu voz?, que en ella me escucho y en cuyo eco
se devuelven mis miedos, diluídos,
acaso, ¿lo he sabido de antes, y se trató todo de recordarte?

...pude yo haber fabricado un tacto diferente en mi pecho,
para entregarlos a tus labios...
pudieron ser tus manos albacea de mi vientre,
y fiel testimonio de mi espera de años.
¿Acaso sabré yo del hilo que me pendes?,
¿acaso sabrás tú del fuego que me enciendes?

No.
Ni lo se yo, ni lo sabes tú.
No sabemos de las pieles,
ni del sudor que las humecta.
No sabemos del aliento ni de los humores que secreta.
No sabemos cómo nos amamos,
ni por qué,
Solo sabemos que la flor se abre y no muere,
que los pétalos perduran,
que un aroma magenta se fuga de entre ellos,
y que el polen se posa, osado, en nuestras narices.

¿Cuándo se decide claudicar?
¿Cuándo se ha perdonado demasiado?
¿Cuándo se juntan las ofensas con la empatía del dolor y de la ira?
¿Sabré yo de la medida del amor,
o seré el Agustín que toma al amor como la propia medida?
no lo se, no lo se...
Solo se que el amor permanece,
que la ofensa se vence,
que dolor se seca y se evapora...
que el amor me moja,
y que tu sabor insiste en mi boca.

No sabremos nosotros cuánto nos dure este amor,
no sabrás tú en cuál esquina mi sentimiento doblará su ruta, o por dónde el tuyo perecerá adormecido.
No! no lo sabemos, y quizá nunca...
Quizá este sea uno de por siempre,
uno de los que no hartan ni saturan,
quizá nos meceremos mutuamente,
en los hilos de nuestros brazos,
y nos aburriremos los cuentos en las noventa primaveras
y veremos a los hijos enderezar a sus sendas,
y dormiremos abrazados, 
aliento con aliento,
queja con queja, 
mirada con mirada...
cerrando los ojos al unísono,
para encontrarnos allá, en un más luego...


© Derechos de Autor Gnosis Rivera.-


Entradas más populares de este blog

Escribir

Quienes escribimos tenemos el alma hecha de papel, letras, tinta, lápices; todo ello mezclado con sangre, dolor, alegría, sentimiento, recuerdos, sueños, ilusiones... Perfectamente unido en una alquimia sin defecto. A veces quieta y en orden. Otras, produciendo espantosos sismos de angustia y reclamo. El lector no siempre imagina el rastro de gotas que evidencia tal temblor del alma. Ese temblor que supura sal y azúcar. Quizá ni sospecha qué hay tras cada letra, en las esquinas de un párrafo y la muerte que supone el punto y final de un poema.
Cada texto es un nacer y un morir. Un sobrevivir constante en este ensayo de existencia. Una apuesta a permanecer en la necedad de lo posible. Eso es escribir.... Y perdonen la soberbia de siquiera pensar de qué están hechas vuestras almas, estimados amigos de las letras. Puede ser mi soledad la que me hace dar por cierto tal suerte de cosas. La culpa no es mía, pues, sino de ella. Mi amiga, la soledad. Cariños, Gnosis

Tres años Volando al ras...

Hace tres años empecé a acariciar la idea de publicar mis escritos. Propósito algo soberbio si lo veo desde la creencia de que alguien quiere leer lo que pienso. Sin embargo, me hallaba en un momento muy particular de mi vida, y una vez que empecé a escribir sencillamente no pude parar.
Son muchos los que me acompañaron en ese tiempo, que hoy no están. La mujer que yo era hace tres años hoy es muy distinta. Me empeciné en este propósito, muté, me aislé cuando fue necesario, cuando no podía hacer otra cosa. Me hice acompañar cuando el tiempo así lo demandó. He vivido humillación, rechazo, pleitesía, una suerte de adoración por demás inmerecida. También he sentido respeto, admiración y aplauso. 
Son tres años de no creerme muchas cosas. Tres años de escribir con lo que he tenido. Unas veces mucho, otras veces absolutamente nada. Hubo momentos donde me vacié por completo, otros donde me replegué, avergonzada. Pero siempre volví, porque escribir se volvió más fuerte que yo. 
De Volando al ra…

Comida y masturbación

En ocasiones, comer sin compañía es como masturbarse. Con ingenuidad les pidoque no se estacionen en la palabra masturbación y se abran, sin prejuicios, a lo que quiero significar. 

Verán, tienes todos esos ingredientes maravillosos sobre tu mesa en la cocina. En tu tabla de abedul, has dispuesto filete de pechuga de pollo y le espolvoreas pimienta y sal, un maravilloso matrimonio de cocina que hasta tiene su propio verbo: salpimentar. Te sientes creativo y te atreves con un poco de albahaca seca. La estancia huele divino, porque has puesto a hervir dos papas y agregaste dos hojas de laurel, entonces la magia se ha esparcido por todos lados. Te vas directo al frutero y sacas un tomate pequeño -total, es solo para ti-.Te encanta ver como el cuchillo se clava en la pulpa jugosa y roja del tomate que, sometido al filo de la hoja, despide todos sus jugos. Si eres amante de los cuchillos, como yo, admirarás la maravilla de un corte limpio, tantocomo el imponente sabor de la rúcula.
En fin, …