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A mi madre

Reconcilio mi yo niña con la madre que partió, con esa madre que no siempre estuvo, pero que me ama de una forma que solo ella sabe, que solo ella puede. No uso el verbo en pasado, pues yo soy una parte de ella que continúa en su experiencia de vida. En cierta forma, yo soy mi madre; en alguna parta de mi cuerpo, soy mi madre, y me amo, así que yo soy mi madre !amándome!. Realizo mi mejor labor de progenitora, como tributo a la madre que llevo dentro, que es extención de la mía. Esa que me cargó cuando fui indefensa y que me alimentó mientras, quizás, malhumorada por el día, se dejó vencer por el cansancio y se durmió junto a mi. Abrazo a mi madre, por esos momentos en los que ella realizó el perdón, la empatía y el dolor de los tiempos no vividos. La abrazo, y le acaricio el alma, las aristas que dejaron los errores. Le beso la impotencia y la angustia, le beso la última frase dicha a la una de la mañana. Le beso el alma a las cuatro a.m. cuando partió a vivir el sueño de los eternos. !Amo a mi madre! No puedo hacer otra cosa, ella soy yo en gran medida, y yo soy ella en muchas formas. Y cuando amo a mi hija, la honro a ella. Que hizo lo mejor que pudo, con los recursos con los que contó, tanto mentales como materiales. Amo su herencia: Nunca negocies tus valores, nunca dejes de ser quien eres.

Bendiciones a todos, Gnosis Rivera.-

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Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

A nadie

¿Para quién van mis letras, mis poemas, mis versos?  Yo no tengo la respuesta.  Creo que soy poseída, soy apenas un canal... estas manos no son más mías. Estas letras no son tuyas, ni de él, o de aquel.  Anduve.  Anduve por todas partes, incluso por zonas nuevas, y solo era la fantasía de mujer que por momentos me habita. Hoy todo ha quedado en sueño.  Un propósito con manchas de futuro inconcluso. El cigoto de un sueño que nunca pensó ser proyecto. Y te escribo, y al mismo tiempo no lo hago.  Ni a ti ni a nadie.  Le escribo a la misma nada que rodea mi habitación.
Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen Josephine Cardin https://photogrist.com/josephine-cardin/

Necedad

Abrí los labios y engullí un bocado de tu amor... mastiqué tus besos y, atragantándome con tu nombre,  juré volverme muda hasta no escuchar de nuevo tu voz de nuez y canela.  Tapo mis oidos, negando toda posibilidad de llanto y grito.  Te seguiré queriendo, mientras las orugas paran mariposas en mi espalda.

Derechos de autor Gnosis Rivera
Derechos de imagen: Josephine Cardin
Mujer de Espaldas
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