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Días


Esos días en los que el cuerpo me queda pequeño, donde lo que siento es más grande que yo, y toma forma de esquizofrenia, y me domina, y mis ojos se convierten en adultos autónomos. Le hacen muecas al corazón y ambos empiezan a latir a lo loco. Esos días donde el lunes continúa el martes y el miércoles, siendo ese lunes el más espeso y extenso de todos mis lunes anteriores. Esos días en que me pregunto, en qué siglo nació mi alma. Quizá, en una era donde los vientos murmuraban poesía y lloraban melodías de pianos y violines. Esos días donde soy más rara que nunca, tan rara, que me miro al espejo y no me reconozco. Y entonces apelo a mi cédula de identidad y ella me recuerda que vivo en este cuerpo mulato, de rizos rebeldes y mente púrpura. Esos días en que todo a mi alrededor se vuelve fatuo, menos las miradas de los niños, el rostro de algún hermano y la plantita verde fé que tengo tras mi silla. Estoy estacionada en esos días desde ti. Un día más que otro, un día menos que otro. Resulta que me sucediste, me ocurriste, y cuando algo como tú le ocurre a alquien como yo, no pueden evitarse estas cosas.

© Derechos de autor Gnosis Rivera.-

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Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

Comida y masturbación

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En fin, …

Tres años Volando al ras...

Hace tres años empecé a acariciar la idea de publicar mis escritos. Propósito algo soberbio si lo veo desde la creencia de que alguien quiere leer lo que pienso. Sin embargo, me hallaba en un momento muy particular de mi vida, y una vez que empecé a escribir sencillamente no pude parar.
Son muchos los que me acompañaron en ese tiempo, que hoy no están. La mujer que yo era hace tres años hoy es muy distinta. Me empeciné en este propósito, muté, me aislé cuando fue necesario, cuando no podía hacer otra cosa. Me hice acompañar cuando el tiempo así lo demandó. He vivido humillación, rechazo, pleitesía, una suerte de adoración por demás inmerecida. También he sentido respeto, admiración y aplauso. 
Son tres años de no creerme muchas cosas. Tres años de escribir con lo que he tenido. Unas veces mucho, otras veces absolutamente nada. Hubo momentos donde me vacié por completo, otros donde me replegué, avergonzada. Pero siempre volví, porque escribir se volvió más fuerte que yo. 
De Volando al ra…