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Déjà vu

Era la una de la madrugada. Ella se incorporó y decidió ir al baño. Había dormido un poco, pero la noche apenas empezaba. Al llegar a destino, se sentó en la taza, así nomás; no llevaba braguitas, solía dormir con lo menos posible. Mientras hacía lo suyo, saboreó perezosa su propia boca. Lo que vino después la conmovio de forma tal, que una corriente suave y caliente la recorrió desde los pies hasta la punta de los pezones. ¡Era su sabor!... el sabor de su saliva... la de él. Era como si acabara de besarlo. Como tantas veces fue. Cuando ella cayó en la cuenta de lo que estaba experimentando, se llevo la mano a la boca, a modo de sorpresa. Hacía tiempo que no lo veía, por tanto, sus labios y sus besos ya venían siendo algo como historia en su vida. Pero cierto era que lo estaba sintiendo, literalmente tenía su sabor instalado en la lengua, en la cara interna de las mejillas. ¡Cómo era posible experimentar tal sensación...! Definitivamente la mente, el cuerpo, los recuerdos, la soledad o lo que rayos fuera, ya le estaban provocando alucinaciones... De igual modo, retornó a su cama, y se acostó con su sabor en los labios, adornando su boca con una tímida sonrisa bañada de sueño y recuerdo.


©Derechos de autor Gnosis Rivera

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Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

A nadie

¿Para quién van mis letras, mis poemas, mis versos?  Yo no tengo la respuesta.  Creo que soy poseída, soy apenas un canal... estas manos no son más mías. Estas letras no son tuyas, ni de él, o de aquel.  Anduve.  Anduve por todas partes, incluso por zonas nuevas, y solo era la fantasía de mujer que por momentos me habita. Hoy todo ha quedado en sueño.  Un propósito con manchas de futuro inconcluso. El cigoto de un sueño que nunca pensó ser proyecto. Y te escribo, y al mismo tiempo no lo hago.  Ni a ti ni a nadie.  Le escribo a la misma nada que rodea mi habitación.
Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen Josephine Cardin https://photogrist.com/josephine-cardin/

Necedad

Abrí los labios y engullí un bocado de tu amor... mastiqué tus besos y, atragantándome con tu nombre,  juré volverme muda hasta no escuchar de nuevo tu voz de nuez y canela.  Tapo mis oidos, negando toda posibilidad de llanto y grito.  Te seguiré queriendo, mientras las orugas paran mariposas en mi espalda.

Derechos de autor Gnosis Rivera
Derechos de imagen: Josephine Cardin
Mujer de Espaldas
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