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Una forma de ser felices...

Hay una felicidad quieta, que aturde suavemente, que se te rie por las esquinas de la casa, escondida, silenciosa, pero tan evidente como la tos, y tan sorpresiva como encontrar un billete de 100 en un bolsillo, olvidado. 

Hay una felicidad cómplice, coqueta, con la prisa del adolescente y la sabiduría del adulto. 

Hay una felicidad que sucede al saberse pleno, completo, feliz, queriendo ser mejor y más. Esa felicidad se saborea cuando la lengua moja los labios y los dientes se aprietan en la furia de una declaración. 

Es una felicidad que se asoma en los balcones de las miradas del desconocido que se sabe hermano. 

Una felicidad que cuelga de las manos del que piensa un poco como tú, que comulga con tu lucha, que en silencio comprende tu filosofía y te acompaña es la triste soledad de las ideas. 

Hay una felicidad dentro de mí y por eso el mundo es bello; aún con toda el escremento que sale de los diarios, aparecen lotos azules y rosados, abiertos y dispuestos a expandir belleza. 

Hay una felicidad pariendo esperanzas, pujando y gritando fe color violeta y naranja.

©Derechos Reservados Gnosis Rivera.-

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Comida y masturbación

En ocasiones, comer sin compañía es como masturbarse. Con ingenuidad les pidoque no se estacionen en la palabra masturbación y se abran, sin prejuicios, a lo que quiero significar. 

Verán, tienes todos esos ingredientes maravillosos sobre tu mesa en la cocina. En tu tabla de abedul, has dispuesto filete de pechuga de pollo y le espolvoreas pimienta y sal, un maravilloso matrimonio de cocina que hasta tiene su propio verbo: salpimentar. Te sientes creativo y te atreves con un poco de albahaca seca. La estancia huele divino, porque has puesto a hervir dos papas y agregaste dos hojas de laurel, entonces la magia se ha esparcido por todos lados. Te vas directo al frutero y sacas un tomate pequeño -total, es solo para ti-.Te encanta ver como el cuchillo se clava en la pulpa jugosa y roja del tomate que, sometido al filo de la hoja, despide todos sus jugos. Si eres amante de los cuchillos, como yo, admirarás la maravilla de un corte limpio, tantocomo el imponente sabor de la rúcula.
En fin, …

Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

A nadie

¿Para quién van mis letras, mis poemas, mis versos?  Yo no tengo la respuesta.  Creo que soy poseída, soy apenas un canal... estas manos no son más mías. Estas letras no son tuyas, ni de él, o de aquel.  Anduve.  Anduve por todas partes, incluso por zonas nuevas, y solo era la fantasía de mujer que por momentos me habita. Hoy todo ha quedado en sueño.  Un propósito con manchas de futuro inconcluso. El cigoto de un sueño que nunca pensó ser proyecto. Y te escribo, y al mismo tiempo no lo hago.  Ni a ti ni a nadie.  Le escribo a la misma nada que rodea mi habitación.
Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen Josephine Cardin https://photogrist.com/josephine-cardin/