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La vejez

Mujer haitiana/Imagen extraída de la red.
Con suerte, el camino que todos recorreremos, aunque nos olvidamos de ello en el transcurso. La vejez es el compendio de todo lo vivido. Igual habrá envejecientes que vivirán como muchachos toda la vida, y quizá no les importe mucho lo vivido. A ese apartado vamos todos. Repito, con suerte. Al lugar de las arrugas, de los olvidos, de la incontinencia urinaria, de la melancolía por el pasado, de ver a todos nuestros iguales irse, uno tras otro, sin remedio.

Esta es una variable que aterriza a muchos, cuando nuestros amigos de toda la vida empiezan a fallecer por razones tan válidas como comunes -aunque toda razón para morir es válida. Si es fáctico, ya con eso es suficiente.- Pero ese no es el tema, les hablo de los viejos -hombres y mujeres-. Siempre pensé que una nación se mide por cómo trata a sus animales y a sus ancianos. No hablaré de mi país, en ese rubro el tema sería muy extenso. Solo les diré que a la vejez, temiéndole o no, iremos. Salvo que el destino, si acaso existe tal cosa, decida sacarnos del guión.

Sería bueno mirar a los viejos con ojos de empatía. Educar para la compañía. Entender que fuimos personas pequeñas, y preguntamos mil veces la misma cosa, que no nos calmábamos fácil, que nos obstinábamos casi siempre, que había que explicarnos las cosas mil veces. Que demandábamos compañía. Que esos viejos han vivido mucho más que tú y yo, y que eso no los hace más sabios, necesariamente, pero puede ser que su punto de vista nos aporte un poco de luz en determinado momento de la vida.

Escúchales, tal y como te gustaría que te escuchen cuando envejezcas. Oye sus historias, pregúntales cosas, interésate por sus temas Y por qué no, honra al yo viejo que habita en ti, y empieza ya a cuidar tu cuerpo, ¡es tu templo! Vivirás en él hasta que La Parca te recoja. Así como te gozas estos años, gózate a tus viejos. 

Mujer, tus pechos ahora son turgentes, mañana serán una suerte de tejido adiposo ausente, símbolo de las memorias idas. No te apenes por ello y disfrútalos ahora, tal y como son. Lo mismo para los hombres con el pene, los pectorales y el abdomen. Pero no dudes, que si llegas a viejo o vieja, ya vas ganando. Entonces imagínate con tus nietos, si eres más suertudo aún; piénsate rodeado de flores o lechugas, si te dió por sembrarlas. No olvides cosechar ese amor que esperas en tu vejez, educa para la compañía. Eso es venerar la vida.

Cariños, Gnosis Rivera

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