Ir al contenido principal

Mi bronquitis

Imagen obtenida en la red


Desde mi primera juventud – la verdad que no sé son cuántas juventudes hay, ni quien las cuenta– tuve tendencia a los resfríos. Primero fue la congestión de los senos paranasales. Bastaba que lloviera para que mi nariz tuviera su propio tsunami. No podía usar perfume, ni bañarme con el clásico Palmolive rosa, que tanto gustaba a mi madre. Los olores me mataban.

Con el tiempo, y por suerte, esa condición fue variando; ya no era un payaso andante, puesto que mi nariz vivía enrojecida.

Yo fui creciendo y me di cuenta que algunas enfermedades traen consigo un andamiaje emocional. Y eventualmente me vi repitiendo, cada cierto tiempo, una bronquitis asmatiforme, así decía el diagnóstico. Yo siempre me propuse ver más allá, me pasaba de la línea, sacaba mis propias conclusiones; tuvieran ciencia o no, ellas me satisfacían y, al menos, me ayudaban a entender mejor mi deficiencia de salud y mi cuerpo.

Hace un tiempo que vengo callando, que vengo sintiendo harto y diciendo nada. He tenido potentes arcadas de sentimientos, he vomitado en silencio en mi escritorio, oyendo a Silvio a Serrano y a Serrat. He regurgitado mientras duermo, mientras me baño, mientras cocino. Nadie se ha enterado, ¡que lo he hecho muy bien! Menos se ha enterado él. Imagínate, no lo aguantaría, si apenas lo aguanto yo. Y ahí está, mi bronquitis con asma alérgico.

Para los demás es el clima, que si La Niña, que si el frente el frío, que si la súper luna del 21. En fin, que si es por razones de clima, tendría bronquitis hasta morir. Pero yo sé que esa bronquitis es todo lo que tengo atorado en el pecho. No señor, que no es catarro ni flema, que son palabras, deseos y gritos. Me he sentado en mi cama como las vacas lo hacen en el pasto, mastican y mastican, tragan y devuelven y vuelven a lo mismo. Soy una suerte de vaca con bronquitis. Lo que pienso y siento no termina de perder sabor, así que mi bronquitis irá para largo.

Cuando respiro, mi pecho sube y baja, como si estuviera a punto de salir a un escenario repleto de gente. El hoyito ese sexi, donde se dejan besos húmedos que son puro placer, ese que adorna el centro de las clavículas, se hunde, haciendo un hueco de recuerdo en permanencia.

Ya compré un jarabe; yo sé que los síntomas huirán despavoridos, pero el origen se quedará. El día que me sorprenda sin ganas de vomitar mariposas y en vez de eso cague recuerdo con olor a amor rancio, ese día sabré que me curé de esa bronquitis.

Derechos de autor
Gnosis Rivera.-

Entradas más populares de este blog

Comida y masturbación

En ocasiones, comer sin compañía es como masturbarse. Con ingenuidad les pidoque no se estacionen en la palabra masturbación y se abran, sin prejuicios, a lo que quiero significar. 

Verán, tienes todos esos ingredientes maravillosos sobre tu mesa en la cocina. En tu tabla de abedul, has dispuesto filete de pechuga de pollo y le espolvoreas pimienta y sal, un maravilloso matrimonio de cocina que hasta tiene su propio verbo: salpimentar. Te sientes creativo y te atreves con un poco de albahaca seca. La estancia huele divino, porque has puesto a hervir dos papas y agregaste dos hojas de laurel, entonces la magia se ha esparcido por todos lados. Te vas directo al frutero y sacas un tomate pequeño -total, es solo para ti-.Te encanta ver como el cuchillo se clava en la pulpa jugosa y roja del tomate que, sometido al filo de la hoja, despide todos sus jugos. Si eres amante de los cuchillos, como yo, admirarás la maravilla de un corte limpio, tantocomo el imponente sabor de la rúcula.
En fin, …

Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

A nadie

¿Para quién van mis letras, mis poemas, mis versos?  Yo no tengo la respuesta.  Creo que soy poseída, soy apenas un canal... estas manos no son más mías. Estas letras no son tuyas, ni de él, o de aquel.  Anduve.  Anduve por todas partes, incluso por zonas nuevas, y solo era la fantasía de mujer que por momentos me habita. Hoy todo ha quedado en sueño.  Un propósito con manchas de futuro inconcluso. El cigoto de un sueño que nunca pensó ser proyecto. Y te escribo, y al mismo tiempo no lo hago.  Ni a ti ni a nadie.  Le escribo a la misma nada que rodea mi habitación.
Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen Josephine Cardin https://photogrist.com/josephine-cardin/