Ir al contenido principal

Demonios



Miedos que lucen nuevos, más son los de siempre, solo que llevan distinto vestido. Los fantasmas no están en el cementerio ni los demonios en el infierno; habitan dentro de mí, dentro de ti, dentro de todos. Algunos parecen haber abandonado la tarea del susto y sientes esa paz de saberte en control de tu cabeza, de tu corazón, pero cualquier tarde, día o noche, este aparece en forma de luna, de sol o bocado, y se instalará en tu seno. 

Ese temor lucirá nuevo, él buscará la forma de angustiarte haciéndote creer que es diferente, intentará convencerte que no le conoces y que no sabes cómo abordarle las trampas, pero tú ya eres una experta, un experto; llevas tiempo lidiando con todos ellos. Con todo y susto, le halas de los pelos, le clavas las uñas en el cuello y le fuerzas la cabeza para que mire. Y cuando ese miedo te mira, descubres ahí, tras el iris de sus ojos, que es el mismo de siempre, el de niña, el de joven, el de adulta.

Te ríes.

-En serio pensaste que no te reconocerías...- le susurras al oído. Estás en ese salón, repleto de gente, y nadie adivina que están en medio de un duelo con tu demonio favorito.

El expide un halito de desolación sobre ti. Esperando ganar, una vez más ganar. Pero ignora que ya te sabes la desolación de pe a pa, hace mucho tiempo, y eso ya no te da miedo. Al final, ese demonio, ese miedo viejo con vestido nuevo, se rinde, claudica. Se arrincona ahí, donde guardas tus esqueletos. Él se irá resignado, con el firme propósito de crear una forma distinta de aparecer, más adelante, más adelante...

Porque hay demonios que nunca se van. Siempre estarán ahí. Entender esto también es una forma de espantarles.

Gnosis Rivera.-

Entradas más populares de este blog

Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

A nadie

¿Para quién van mis letras, mis poemas, mis versos?  Yo no tengo la respuesta.  Creo que soy poseída, soy apenas un canal... estas manos no son más mías. Estas letras no son tuyas, ni de él, o de aquel.  Anduve.  Anduve por todas partes, incluso por zonas nuevas, y solo era la fantasía de mujer que por momentos me habita. Hoy todo ha quedado en sueño.  Un propósito con manchas de futuro inconcluso. El cigoto de un sueño que nunca pensó ser proyecto. Y te escribo, y al mismo tiempo no lo hago.  Ni a ti ni a nadie.  Le escribo a la misma nada que rodea mi habitación.
Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen Josephine Cardin https://photogrist.com/josephine-cardin/

Necedad

Abrí los labios y engullí un bocado de tu amor... mastiqué tus besos y, atragantándome con tu nombre,  juré volverme muda hasta no escuchar de nuevo tu voz de nuez y canela.  Tapo mis oidos, negando toda posibilidad de llanto y grito.  Te seguiré queriendo, mientras las orugas paran mariposas en mi espalda.

Derechos de autor Gnosis Rivera
Derechos de imagen: Josephine Cardin
Mujer de Espaldas
http://cardinphotography.com/