Ir al contenido principal

Tiempo


Un recurso olvidado, soslayado, ignorado, poco valorado. 
Un recurso sin el cual pocas cosas pueden ser logradas. 
Recurso importante que nos permite, junto a la voluntad y los insumos necesarios, la ejecución de nuestros anhelos y sueños, pues aún con voluntad e insumos, sin él, no sería posible su realización. 
Es un recurso del que mucho disponen a granel y lo vilipendian. 
Solo cuando están postrados en la cama, tras el impetuoso transcurrir de la vida y sus indiscutibles marcas y sellos, es que dicen: ahh! si pudiera volverlo a tener... haría tal o cual...
¡EL TIEMPO!
Cuando ya no haya tiempo ni para amar, ni para besar, ni para hacer el bien, conquistar, alimentar, sembrar, cosechar, admirar, ejercitar el alma y la mente, la mente buena y quieta que se maravilla, no la mente maldita que insiste en la culpa y el pensamiento inquietante que roba la paz... 
Cuando ya no haya tiempo para caminar de la mano, para saborear el plato de comida, cuando ya no podamos ni asearnos, ni peinar el escaso pelo de nuestra coronilla, cuando el hermano de nuestro lado sea solo memoria vieja, cuando todo ello ocurra, y mucho más, pues créame, ocurre mucho más de lo que ocupan estas líneas, cuando todo esto ocurra, giraremos el cuello del alma, entristecidos y avergonzados, por no haber hecho con eso, EL TIEMPO, lo mejor que pudimos hacer. 

Recordaremos el tiempo invertido en compilar objetos, en tomar el mejor ron, pero no con la mejor gente, en amar cuerpos vacios de sentimienso y sí repletos de ganas, recordaremos el maldito empeño en vestir las mejores ropas, y mantener en harapos nuestra mente más noble, recordaremos el amor que dimos por seguro, a la familia que siempre estuvo ahí, pensaremos en esa gente a la que siempre dejamos para más luego, pensaremos en el cuerpo, ese templo sagrado que nos fue dado por la vida, y que solo repletamos con comida abudante y nada sana. 
Pensaremos en los hijos, en los juegos, en el trúcano y el tobogán, en la bicicleta que nunca aprendimos a andar, en la comida con la familia, el arroz blanco vacío que tan rico nos supo en su momento, pues se consumió con dignidad y orgullo... 

Pensaremos tantas cosas, pero incluso en ese momento no tendremos TIEMPO.
Hay que tomar el TIEMPO y ocuparlo con lo mejor de nosotros... 
No hay que obsesionarnos con qué será lo mejor... 
¿Qué tal si no sé qué es lo mejor? Descuida... tu corazón te lo dirá...
Feliz lunes de un mayo que se torna mitad ante mis ojos.

Gnosis Rivera.-
Imagen: Mano joven, mano vieja.-
Obtenida en la red.-
 

Entradas más populares de este blog

Antes de amarte...

Antes de amarte, déjame contarte de mis espinas, como adornan mis esquinas y me hieren todavía; pero también tengo rosas.  Si te acercas solo un poco podrás ver que soy hermosa solo que no lo sabía.  
Antes de amarte, déjame mostrarte mis demonios,  mis motivos y mis incordios.   Quiero que veas mis sueños, mis dolores, mis anhelos. Que sepas que yo he llorado,  pero igual se de alegrías.  Que sé de la lejanía, de la distancia que empapa,  de la comezón del alma cuando sola se imagina.
Que he sorprendido las noches bañándome en un recuerdo de algo que yo pensé cierto,  pero me quedé colgada, con mi alma enamorada sin saber lo que ocurría.   La mentira se metía lentamente por mis huesos y la ilusión escupía en mi cara sus deseos.
Quiero contarte que amo,  que suspiro y que aún espero. Que mi cuerpo tiene frío y por dentro prende fuego.   Antes de amarte te cuento, porque quiero que te enteres que padezco de la ausencia de un amor que no es presencia,  y tú que ahora te asomas, pienso quizá no comprendas.
Que no …

Escribir

Quienes escribimos tenemos el alma hecha de papel, letras, tinta, lápices; todo ello mezclado con sangre, dolor, alegría, sentimiento, recuerdos, sueños, ilusiones... Perfectamente unido en una alquimia sin defecto. A veces quieta y en orden. Otras, produciendo espantosos sismos de angustia y reclamo. El lector no siempre imagina el rastro de gotas que evidencia tal temblor del alma. Ese temblor que supura sal y azúcar. Quizá ni sospecha qué hay tras cada letra, en las esquinas de un párrafo y la muerte que supone el punto y final de un poema.
Cada texto es un nacer y un morir. Un sobrevivir constante en este ensayo de existencia. Una apuesta a permanecer en la necedad de lo posible. Eso es escribir.... Y perdonen la soberbia de siquiera pensar de qué están hechas vuestras almas, estimados amigos de las letras. Puede ser mi soledad la que me hace dar por cierto tal suerte de cosas. La culpa no es mía, pues, sino de ella. Mi amiga, la soledad. Cariños, Gnosis

Sonrisa mentira

Mi sonrisa, de cuarzo y granito, era cuajada y pesada.
Se extendía de izquierda a derecha, haragana y con pocas ganas de ser. Con sus manos de renacuajo, se sostuvo de mi boca y se instaló en mis labios, pretendiendo engañar al semejante que observaba en mi esquina.

Mi sonrisa, antes de amarillo robusto, ahora era color cristal,
y al intentar ser en ella lo que en verdad no soy, se fragmentó sobre mi barbilla, y miles de trozos se esparcieron por mi regazo, distribuyendo a pares el aburrimiento de mi desdicha.

Ya no tenía por qué sonreír más. Ya la máscara había sido descubierta. No más sonrisas para mí, ni para el semejante de la esquina.


©Derechos Reservados Gnosis Rivera.-