Locura


Tengo locuras, ¡si! claro que si, pero son mías; algunas las adopté y de otras me enteré cuando llevaban tiempo ejerciendo. Luché con ellas sin saber que eran yo misma, y que yo era ellas. Ahora, hasta las defiendo, me las se de pe a pa. 
Me encantan. ¡Se parecen tanto al mundo que imagino!
Ellas le dan todo sentido a mi parte cuerda; mis locuras son mi equilibro. 

¿Que si te amo y daría mi vida por ti? Es mi locura. 
¿Que sé estar sin pedir nada? ...Es mi locura. 
¿Que si quieres que me aleje y lo hago sin juzgar, no sin antes preguntar si estas seguro? Es mi locura.
Ella no está para ser cambiada, combatida o censurada, está para ser gozada y disfrutada, a sus anchas, ¡SER!
No puedo concebir la idea de nada noble o auténtico sin el ejercicio de la libertad, y nunca hubo más libertad que en la locura. 

Entonces, no la juzgues, no la critiques; es estéril tu intento. 
No me parezco a nadie, y sí, se que asusta, asusta que alguien desee sostener tu infierno solo para que descanses un rato, asusta mucho porque crecimos creyendo que todos esperan algo a cambio; otros ya salieron espantados, nadie ha llegado al fondo, y no importa, pero, ¿sabes lo mejor? Dentro de mi maravillosa polaridad cordura-locura, hallarás justo en el centro un universo de equilibrio que jamás imaginaste. Lo se porque está en mi cabeza, y si lo imagino, entonces es posible.
©Gnosis Rivera.

En la imagen:
Mujer sentada con flor en el pelo y trompeta en la mano
No utilizada con fines comerciales.
©Photo by Alex on Unsplash

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