Cierre

De repente el nocturnal sábado se ha convertido en un domingo de medio día. Sí. He abierto mis asueñados ojos a las doce y treinta minutos de la tarde. Lo hice y sentí olores, café, los sueños que tuve. Pensé. Agradezco este año, lo agradezco profundamente. Pero hoy, más que de agradecimiento, quiero hablarles de aprendizaje. El 2018 fue un año repleto, rebosante de aprendizaje. Y no se si fueron de esas lecciones que les ocurren a muchos, no lo sé; tampoco si fueron las convencionales conclusiones a las que llegan las personas al término de un año, lo ignoro; solo sé que fue una cantidad bárbara de situaciones y cada una dejó su mensaje. No les contaré cómo llegué a ellas o cómo ellas vinieron a mí. Me reservo esos detalles, pero sí les comparto qué aprendí. · Dicen que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. Es mentira, si no sufres, ¡cómo rayos aprendes! Lo que si no puedes hacer es abandonarte a ...