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Mostrando las entradas de junio, 2016

Ausencia

Mis versos hijos han muerto de promesa prematura.
Yacen, adormecidos, en el borde de mi cama.
Como microbios, se esconden tras el borde de mis uñas, e insisten en no nacer.

Mis versos hijos gritaron, reclamaron tus inviernos;

no llegaste para octubre y mucho menos para enero.
Ya no me hago ilusiones. No te espero.
Como polvo, te has sacudido de mi destino
y en memoria te convierto.

Mi versos hijos te extrañaron mucho tiempo.

Se preguntaron por tu barba y por tus rizos de plata.
Por esos, tus gruesos dedos,
y por tu sonrisa llana.

Mis versos hijos fueron un concierto de gerundios; inútiles,

observaban las preguntas que deambularon por el cielo de mis dudas,
hartos, se quedaron con respuestas caducas.

Mis versos hijos te amaron, te rindieron pleitesía.

Te observaron desde abajo y te vieron grande,
vasto, mucho y suficiente
Demasiado por momentos, y hoy...
...hoy se sorprenden buscando un nombre a lo que fuiste.
Algo así como un necesario ausente.


© Derechos de Autor Gnosis Rivera.-






Sonrisa mentira

Mi sonrisa, de cuarzo y granito, era cuajada y pesada.
Se extendía de izquierda a derecha, haragana y con pocas ganas de ser. Con sus manos de renacuajo, se sostuvo de mi boca y se instaló en mis labios, pretendiendo engañar al semejante que observaba en mi esquina.

Mi sonrisa, antes de amarillo robusto, ahora era color cristal,
y al intentar ser en ella lo que en verdad no soy, se fragmentó sobre mi barbilla, y miles de trozos se esparcieron por mi regazo, distribuyendo a pares el aburrimiento de mi desdicha.

Ya no tenía por qué sonreír más. Ya la máscara había sido descubierta. No más sonrisas para mí, ni para el semejante de la esquina.



©Derechos Reservados Gnosis Rivera.-