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Mostrando las entradas de abril, 2017

Sueño para el final de un abril

La casa estaba llena de invitados. La convocatoria había sido un éxito rotundo y los principales salones de la casa, decorados de la forma más exquisita y acogedora posible, estaban llenos de nuestra gente más querida. Yo estaba sumamente alegre, iba de aquí a allá, atendiendo a todos, encargándome que cada cual tuviera su bebida en mano, que a nadie le faltase nada. 
La música de fondo era delicada, deliciosa cadencia en el oído de todos, permitía la charla íntima, la risa del grupo de la esquina y las bromas de los jóvenes del salón pequeño. Todos disfrutaban, eran felices y yo con ellos. Te observaba en la distancia, dispuesto, elegante, tan ameno y divertido como te sabía ser. 
Recuerdo la luz de la hora. Era la tarde. Un sol tímido arropaba la terraza y se colaba discreto por los ventanales de cada salón. Recuerdo con nitidez fotográfica el estampado del mobiliario, el brillo de la madera, debidamente lustrada en la víspera. Recuerdo con exactitud el color ocre de la consola ant…

Eres

Eres muy cerca de mí, apenas la distancia de una memoria, de un recuerdo.
Me basta cerrar los ojos y te adivino dentro de mis pestañas, elevo mi mano y la punta de mis dedos encuentra tu presencia. Tu impronta es brava, fuerte...
Eres tinta negra sobre tela de franela 
...el trozo de carbón que permanece ardiente largo rato. La memoria de pimienta instalada en el último espacio de mi lengua. Eres el olor a vainilla en esas galletas de mi infancia, el aroma a pan horneado.
El amarillo de mis margaritas, el pistilo de mi flor y la crolofila en mis hojas.
Gnosis Rivera.-
Todos los Derechos Reservados.-
Derechos de la Imagen: Yoel Díaz Galvez, Artista Pláscito. Cuba. Imagen no ultilizada para fines comerciales Más información en el siguienten enlace: http://galeriacontempo.com/artista/yoeldiaz.html

Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

Demonios

Miedos que lucen nuevos, más son los de siempre, solo que llevan distinto vestido. Los fantasmas no están en el cementerio ni los demonios en el infierno; habitan dentro de mí, dentro de ti, dentro de todos. Algunos parecen haber abandonado la tarea del susto y sientes esa paz de saberte en control de tu cabeza, de tu corazón, pero cualquier tarde, día o noche, este aparece en forma de luna, de sol o bocado, y se instalará en tu seno. 
Ese temor lucirá nuevo, él buscará la forma de angustiarte haciéndote creer que es diferente, intentará convencerte que no le conoces y que no sabes cómo abordarle las trampas, pero tú ya eres una experta, un experto; llevas tiempo lidiando con todos ellos. Con todo y susto, le halas de los pelos, le clavas las uñas en el cuello y le fuerzas la cabeza para que mire. Y cuando ese miedo te mira, descubres ahí, tras el iris de sus ojos, que es el mismo de siempre, el de niña, el de joven, el de adulta.
Te ríes.
-En serio pensaste que no te reconocerías...- …

Tres años Volando al ras...

Hace tres años empecé a acariciar la idea de publicar mis escritos. Propósito algo soberbio si lo veo desde la creencia de que alguien quiere leer lo que pienso. Sin embargo, me hallaba en un momento muy particular de mi vida, y una vez que empecé a escribir sencillamente no pude parar.
Son muchos los que me acompañaron en ese tiempo, que hoy no están. La mujer que yo era hace tres años hoy es muy distinta. Me empeciné en este propósito, muté, me aislé cuando fue necesario, cuando no podía hacer otra cosa. Me hice acompañar cuando el tiempo así lo demandó. He vivido humillación, rechazo, pleitesía, una suerte de adoración por demás inmerecida. También he sentido respeto, admiración y aplauso. 
Son tres años de no creerme muchas cosas. Tres años de escribir con lo que he tenido. Unas veces mucho, otras veces absolutamente nada. Hubo momentos donde me vacié por completo, otros donde me replegué, avergonzada. Pero siempre volví, porque escribir se volvió más fuerte que yo. 
De Volando al ra…