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Mostrando las entradas de abril, 2017

Demonios

Miedos que lucen nuevos, más son los de siempre, solo que llevan distinto vestido. Los fantasmas no están en el cementerio ni los demonios en el infierno; habitan dentro de mí, dentro de ti, dentro de todos. Algunos parecen haber abandonado la tarea del susto y sientes esa paz de saberte en control de tu cabeza, de tu corazón, pero cualquier tarde, día o noche, este aparece en forma de luna, de sol o bocado, y se instalará en tu seno. 
Ese temor lucirá nuevo, él buscará la forma de angustiarte haciéndote creer que es diferente, intentará convencerte que no le conoces y que no sabes cómo abordarle las trampas, pero tú ya eres una experta, un experto; llevas tiempo lidiando con todos ellos. Con todo y susto, le halas de los pelos, le clavas las uñas en el cuello y le fuerzas la cabeza para que mire. Y cuando ese miedo te mira, descubres ahí, tras el iris de sus ojos, que es el mismo de siempre, el de niña, el de joven, el de adulta.
Te ríes.
-En serio pensaste que no te reconocerías...- …

Tres años Volando al ras...

Hace tres años empecé a acariciar la idea de publicar mis escritos. Propósito algo soberbio si lo veo desde la creencia de que alguien quiere leer lo que pienso. Sin embargo, me hallaba en un momento muy particular de mi vida, y una vez que empecé a escribir sencillamente no pude parar.
Son muchos los que me acompañaron en ese tiempo, que hoy no están. La mujer que yo era hace tres años hoy es muy distinta. Me empeciné en este propósito, muté, me aislé cuando fue necesario, cuando no podía hacer otra cosa. Me hice acompañar cuando el tiempo así lo demandó. He vivido humillación, rechazo, pleitesía, una suerte de adoración por demás inmerecida. También he sentido respeto, admiración y aplauso. 
Son tres años de no creerme muchas cosas. Tres años de escribir con lo que he tenido. Unas veces mucho, otras veces absolutamente nada. Hubo momentos donde me vacié por completo, otros donde me replegué, avergonzada. Pero siempre volví, porque escribir se volvió más fuerte que yo. 
De Volando al ra…