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Mostrando las entradas de noviembre, 2016

Mi bronquitis

Desde mi primera juventud – la verdad que no sé son cuántas juventudes hay, ni quien las cuenta– tuve tendencia a los resfríos. Primero fue la congestión de los senos paranasales. Bastaba que lloviera para que mi nariz tuviera su propio tsunami. No podía usar perfume, ni bañarme con el clásico Palmolive rosa, que tanto gustaba a mi madre. Los olores me mataban.

Con el tiempo, y por suerte, esa condición fue variando; ya no era un payaso andante, puesto que mi nariz vivía enrojecida.

Yo fui creciendo y me di cuenta que algunas enfermedades traen consigo un andamiaje emocional. Y eventualmente me vi repitiendo, cada cierto tiempo, una bronquitis asmatiforme, así decía el diagnóstico. Yo siempre me propuse ver más allá, me pasaba de la línea, sacaba mis propias conclusiones; tuvieran ciencia o no, ellas me satisfacían y, al menos, me ayudaban a entender mejor mi deficiencia de salud y mi cuerpo.

Hace un tiempo que vengo callando, que vengo sintiendo harto y diciendo nada. He tenido potentes…

Un mundo para los niños

Tal y como fue publicado en Wall Street Internacional, por la autora.

En días recientes, fruto del paso del ciclón Matthew por la ruta caribeña, me encontré en las redes sociales con un meme, como suelen llamarle ahora a las imágenes que retratan una realidad entre cruel y fuerte, pero en forma cómica. El chiste versaba sobre lo didáctico que puede ser para nuestros hijos que se les suspenda, por tres días, la docencia, mientras que nosotros, los padres, tenemos que lidiar con la situación. Lo gracioso era irnos todos al trabajo, dejarlos en la casa y que ellos solos forjen su carácter.

En mi mente ya se venía cocinando un tema con respecto a lo que significa ser niño en un mundo donde casi todo está hecho para adultos y donde los niños, en muchas ocasiones, llegan a ser, por poco, una molestia. Sí, leyó bien, una molestia. Si no me cree, siga leyendo. Le aseguro que no se trata de convencer a nadie; más bien es un ejercicio de reflexión que espera poner blanco sobre negro…

Sin luna

No quieres aparecer. Sabes que eres mucho para mi. Te escondes tras nubes tupidas de agua, como si un océano de lágrimas te protegiera de mi presencia. Estás, no para mi. Desde otros litorales, desde otros corazones, ojos que no son mis ojos te ven y se expanden sus pupilas por la impresión de tu belleza. Bocas que no son mi boca, se abren sorprendidas de ti. Manos que no son mis manos se elevan al aire, simulando un roce imposible. Pero yo no. Hoy no eres para mi. Y tendré que guardarme el deseo, ese de pasearme por tus cálidas redondeces, de verme en tu amarillo blanquecino. Igual ya nos conocemos, tú más que yo a ti. Tú sabes mi misterios; sabes dónde me carece y dónde me abunda. Aparece cuando gustes. Ya no tengo prisas. Gnosis Rivera (Para una noche de noviembre donde una luna me deja en espera, 14-11-2016)

Sonrisas en el patio

Sonrsas en el patio
Ambas lavábamos ropa en la parte trasera del edificio donde vivo, ahí están instalados los lavaderos. Ella para la señora que le pagaba, yo para mí y mi niña. Ella recibiría unos pesos; yo, el placer que me produce ver los uniformes de la Chinola limpios y mi propia ropa con olor a jabón de cuaba — los detergentes me dan alergia y son crueles con mis manos— . Conversamos por mucho rato. Reímos por tonterías como son el cloro y los detergentes, y nos dijimos nuestros nombres. En un momento, ella, en el mejor español que tenía, me dijo: — tú ere’ simpática…-. Le respondí que sí, que es mi estado natural. — Si la persona es respetuosa, trabajadora, me sale la simpatía en forma natural.-, proseguí. A seguidas me dijo algo tan simple: — Todos somos persona'- . Tras esa corta y, aparentemente, simple declaración, imaginé toda suerte de vejámenes. Tras su sonrisa, la que me regaló a granel, adiviné mucho más de lo que esperé. Le respondí que por supuesto, que eso ni se dis…

Escribir

Quienes escribimos tenemos el alma hecha de papel, letras, tinta, lápices; todo ello mezclado con sangre, dolor, alegría, sentimiento, recuerdos, sueños, ilusiones... Perfectamente unido en una alquimia sin defecto. A veces quieta y en orden. Otras, produciendo espantosos sismos de angustia y reclamo. El lector no siempre imagina el rastro de gotas que evidencia tal temblor del alma. Ese temblor que supura sal y azúcar. Quizá ni sospecha qué hay tras cada letra, en las esquinas de un párrafo y la muerte que supone el punto y final de un poema.
Cada texto es un nacer y un morir. Un sobrevivir constante en este ensayo de existencia. Una apuesta a permanecer en la necedad de lo posible. Eso es escribir.... Y perdonen la soberbia de siquiera pensar de qué están hechas vuestras almas, estimados amigos de las letras. Puede ser mi soledad la que me hace dar por cierto tal suerte de cosas. La culpa no es mía, pues, sino de ella. Mi amiga, la soledad. Cariños, Gnosis

Mitades y enteros

Necesito que me ames y que lo hagas sin mesura No ahorres besos ni caricias No lo hagas con los gritos, ni las demandas Ámame con exceso
Aparca sobre mi pelvis y ahí, sírvete del tiempo Dilata las horas en mis pechos y en los huecos que son mis ojos, mírame por horas como si aguardaras dentro de ellos la puesta de un atardecer
En mi garganta, ensenada tupida de te amos enmohecidos,  mete tu mano, arráncalos de tajo y haz con ellos tu propia siembra
Que de ahí germinen flores y que vengan las abejas No necesito mitades no resisto una medida o un pedazo ya de nada Más bien, me urge zurcir cada herida con excesos Mucho de tu cuerpo Mucho de tu beso Mucho de tu abrazo... mucho
Te ruego que vengas, ven entero, ven completo con lo que te quede, con lo que te sirva y con lo que no ven con heridas y con las ausencias Ven repleto de llanto, de carencia Ven completo de vacío pero ven...
Y cuando llegues, dámelo todo No distraigas al tiempo con porciones o trozos No me entretengas con migajas Yo no quiero la mesura del m…

Un noviembre nuevo

Para un noviembre nuevo...
Mi buenos días más cálido.
El despertar que deseo para cada día.
Mi inicio de noviembre.
Uno para decir sí, para atreverse.
Para ir contra los pronósticos.
El tazón de café, el humo que sale de él.
La voluntad de no irme de ti.
Irme de ti.
Alejarme de uno de mis absolutos.
Siendo completa y entera, saberme plena.
Mi noviembre nuevo, por estrenar.
Esperando que aquel marzo termine por desaparecer.
Ya marzo se fue.
Una piel donde construir hogar.
Ganas de llenar los cajones vacíos.
El reto.
El atreverse.
El riesgo.
Una empresa donde aún la pérdida ya es ganancia.
La ocurrencia de un evento reservado para los milagros, una suerte tan escasa, que roza la mitología.
Ya no serás más Tú, mi leyenda.
Mi cuento de antes de dormir.
La fantasía de Alicia.
Ven, noviembre, todavía ignorando qué traes en las manos, me animo a abrirte las puertas de mi habitación.
Hazte espacio en mis rincones y toma lugar en mi casa.
Ven, noviembre. Muestrame a qué sab…