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Mostrando las entradas de marzo, 2017

Habitemos

Habitemos las pieles que fueron abandonadas... cuando sus ciudadanos huyeron despavoridos,  atemorizados.  Dejando crecer ese amor virgen,  al descuido, como la maleza que echa flores.  Habitemos esa piel.  Sembremos semillas de labios  para parir los besos.  Agotemos la caricia en nuestros dedos.  Habitémonos.

©Derehos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen: DESNUDOS ARTÍSTICOS FEMENINOS DE ESPALDA Bernardo Torrens, 1957,  Pintor Hiperrealista Retratista  Madrid, España 

Y tú, ¿qué haces?

Tal y como publiqué en Wall Street International Magazine.
Días atrás conversaba con una chica que vive en mi edificio. Debe de tener unos veintidós o veinticuatro años; hablamos de haceres y quehaceres. También hablamos del clima y no es cliché: en mi isla ha estado lloviendo por todo un mes y puede que diciembre sea igual.

En un momento, la chica me preguntó a qué actividad me dedico, cómo me gano la vida. Pero no lo expresó de esa forma. Ella exactamente dijo: "Vecina, ¿qué usted hace?" Le respondí que escribo. Ella abrió la boca entre admirada y sorprendida, argumentando que es verdaderamente retador dedicarse a algo tan poco remunerado, y además en un país donde se lee tan poco. De inmediato advertí la confusión sutil en la que cae mucha gente respecto al ser y el hacer. Ella me preguntaba por mi profesión o sobre cómo gano planta, yo estaba pensando en lo que soy.

En actividades sociales se dan contextos estupendos para conocer personas y las presentaciones …

Los tiempos del amor

Tal y como publiqué en Wall Street International Magazine.
Cuando puso sus labios sobre los míos, el beso viajó derecho al meñique de mi pié izquierdo. Solo pude decir: – ¡wau!, ¿qué pasó aquí…?-. 
Era una mañana muy soleada y caliente, víspera de fin de año. En mi Caribe, el calor es el clima obligado de todas las casas, calles y corazones que le habiten, así que, todavía siendo inicio de invierno, el calorcito de la mañana era lo usual.
Estaba parada sobre el respaldo de la puerta en la habitación donde había pasado la noche. Invitada como era, el pueblo resultaba novedoso para mí, así como los rincones de la casa. Le observé servirme café, mientras en el fondo de la cocina se veía el patio repleto de árboles frutales: guayabas, guanábanas, plátano, naranjas, limones... ¡muchos! Yo a él lo estaba viendo como si fuera la primera vez. 
Fuimos amigos desde inicios de la universidad y al conocernos, pocos meses transcurrieron para que me hablara de mariposas, del amor, la parej…

No es un suceso, sino un proceso

Según he leído, una vez que siembras un bambú japonés este tarda hasta 7 años para dar señales de crecimiento. Luego de ese tiempo, en solo seis meses puede superar los 30 metros de altura, mostrando todo su esplendor y llenando de satisfacción a su sembrador. Quien no conoce esta particularidad, sin duda se impacientará sin saber que efectivamente el árbol siempre estuvo creciendo, solo que lo hacía en sus raíces. El bambú es tomado muchas veces como parámetro de flexibilidad y fortaleza. La laxitud de sus troncos, que pendulan de un lado al otro a la par del viento, exhiben por igual mucha firmeza y le confieren una muy merecida admiración. Nada de esto sería posible sin el sistema de raíces que se formaron previamente y que permiten, precísamente, que el bambú sigua desarrollándose por muchos años más.
Pienso en esta planta y de inmediato me viene a reflexión el fenómeno social denominado Marcha Verde. Surgen muchas preguntas en torno a todo lo que respecta a este grup…

Normalizando la enfermedad

Tal y como publique en Acento.

Martes de hipertensión, miércoles de diabetes…falta poco para los jueves de accidentes cardiovasculares y los lunes de colesterol alto. Si le vienen a la mente los jueves rojos o los martes de vegetales en los supermercados, no se sorprenda. Las enfermedades ahora son un producto y el enfermo es un cliente; de hecho, es justo así como está pensado.

Días atrás, en medio de las cortas cavilaciones que me permito en cada semáforo en rojo, leía los letreros promocionales de una sucursal de farmacia. El anuncio era casi festivo, e invitaba al cliente a visitar el local cierto día a adquirir su medicina para la diabetes. Se me antojó un chiste ácido, bien a mi estilo y empecé a bromear con las enfermedades, donde cada una se hace con su día de la semana. Una cosa me llevó a la otra y al final no pude parar. 

Vamos a ver esto un poco más allá: a los emporios farmacéuticos les importa un carajo su salud. Más bien les interesa su enfermedad, pero no pa…

Dentro

Estando tan, pero tan aburrida del llanto, se estacionó en una risa deforme.

Su boca, tremenda, gigante, se esparció por toda la cara, convirtiéndose en un cráter gigante.
En ella metió su puño, y resolvió ir directo a las costillas. Rasgando en el trayecto su garganta, tropezó con las amígdalas. Su propio puño le ahogaba, pero la risa continuaba, histérica, y el aliento le ardía en el antebrazo.

Logró meterse bien hondo en su propia anatomía. Todo el puño en su garganta, luego el codo, hasta que su propio hombro se atascó en el estómago. Ahí, nadando en las tripas, estaba el café de la mañana, pero todo el aroma era café de septiembre. Ese septiembre de siempre.
Junto a la taza estaba él, sentado, llevaba calzoncillos blancos y tenía las piernas colgando en un taburete.

¡Él en su estómago!.. Por eso los constantes dolores de estómago; ahora entendía su estreñimiento de años. Ese septiembre ha debido irse, junto con él, su taburete y la taza. Pero gracias a los dioses ya comprendía…

¿Dónde está Pupi?

La jornada laboral finalizaba para mí y llegamos a la casa tipo seis quince de la tarde. Ella tenía, como siempre, las provisiones de energía intactas. Yo estaba entre “quiero dormir” y “búsquenme una cerveza bien fría”, pero cuando se es mamá no siempre te puedes echar una pavita (1) a plena siete de la noche; lo de la cerveza era más factible, pero no tuve oportunidad, y ahora les cuento la razón.

La niña empezó a jugar con sus bloques, y lo que más le divertía era que, por ser viernes, podía acostarse a las dos de la mañana, como decía tan alegremente –aunque a las diez de la noche goteara como una guanábana madura-. No supe cómo pasó, pero vino llorando desde la parte del jardín, preguntando dónde estaba Pupi, la planta que había sembrado dos noches antes. Había colocado  ramitas de alguna maleza, de las que crecen en el patio delantero del edificio, en una lata de cereal vacía, le echó arena y la adoptó como su planta. En una hoja de cuaderno viejo escribió: Pupi. Se supone que el…

Otro artículo sobre ser mujer

Tal y como publiqué en Acento.
Al momento en que redacto estas líneas, la caravana de felicitaciones por conmemorarse el Día Internacional de la Mujer es tan larga como cualquier longaniza de fritura. Yo la verdad que no comprendo esa tendencia -o necesidad- de felicitar por todo; no sé si obedece al hecho de querer celebrar cualquier cosa con tal de eludir el significado y las calidades de los hechos, o si se trata más bien de seguir la corriente sin detenernos a pensar al respecto. Lo cierto es que me han felicitado más que en año nuevo y apenas voy por media jornada.
Yo nací brava y hembra. Con vagina y pechos; al principio estos eran más planos que el llano de Pedernales, pero con los años la promesa del brote femenino no se hizo esperar, trayendo con ella la complicación de unos pezones que debía esconder a como dé lugar, pues no está bien visto que una chica escandalice al resto con unos pezones de velitas de cumpleaños. La vergüenza asociada a tu cuerpo empiezan a i…

Restos

Cuántos besos he sembrado en tus labios
desde la distancia que separa mi cama de la tuya
Cuántos amaneceres continúan en la orfandad de un abrazo nuestro
Cuántos besos vencidos, enmohecidos, siguen atropellando mi lengua
Iluso tú, idiota yo
Mas de ilusión e idiotez está preñada la vida
Y hemos de despertar algún día
esperando, ¡con suerte!, saber qué hacer con tanto beso
con tanto abrazo...
Mientras, sigue tú empeñando soledades a tu antojo
...yo seguiré soplando mi deseo al viento.

Todos los Derechos Reservados
©Gnosis Rivera
Marzo 6 de 2016.-

Amor a medio vivir

Me he despedido de ti más veces de las que imaginé.  He recitado varios epitafios en tu nombre y cada vez que ocurrió juré que sería el último.  Mi garganta y lengua son un camposanto. 
Salivo y respiro tumbas vivas,  donde duerme un amor torpe,  medio vivo y medio muerto…

Todos los Derechos Reservados ©Gnosis Rivera

Regreso a ti, Alejandra

He ido a ti, miles de veces.
Luego, me regreso creyendo haberte superado.
Alejandra, tú y yo hemos tenido múltiples charlas. Tú ya sabías, en ese entonces tan tuyo, lo que yo saboreo hoy con mis propias manos. 
Voy sintiendo en la propia piel lo que murmuraste tantas veces.

¿Sabes, Alejandra? nadie nos quiere enteros, completos, con todo y demonios, con todo y oscuro. Tú y yo somos un susto, ¡un susto tremendo!
Me iré a la soledad que te recibió miles y miles de tardes. Ella no me reclama, siempre me llama, me sonríe, y aun cuando se queda quieta, sé que está comprendiendo.

Me voy a ella, Alejandra, porque en su seno no tengo que segmentarme, no es menester el suplicio de la careta. Esa careta me pesa, me produce ardentía en la cara, me llena los labios de llagas, rojas y gruesas llagas de labios rotos.

Con ella me olvido de mis pedazos y me siento muy entera.
Enteramente sola.
Enteramente triste.
Entera.


Todos los Derechos Reservados
©Gnosis Rivera