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Mostrando las entradas de 2017

Tiempo

Un recurso olvidado, soslayado, ignorado, poco valorado.  Un recurso sin el cual pocas cosas pueden ser logradas.  Recurso importante que nos permite, junto a la voluntad y los insumos necesarios, la ejecución de nuestros anhelos y sueños, pues aún con voluntad e insumos, sin él, no sería posible su realización.  Es un recurso del que mucho disponen a granel y lo vilipendian.  Solo cuando están postrados en la cama, tras el impetuoso transcurrir de la vida y sus indiscutibles marcas y sellos, es que dicen: ahh! si pudiera volverlo a tener... haría tal o cual... ¡EL TIEMPO! Cuando ya no haya tiempo ni para amar, ni para besar, ni para hacer el bien, conquistar, alimentar, sembrar, cosechar, admirar, ejercitar el alma y la mente, la mente buena y quieta que se maravilla, no la mente maldita que insiste en la culpa y el pensamiento inquietante que roba la paz...  Cuando ya no haya tiempo para caminar de la mano, para saborear el plato de comida, cuando ya no podamos ni asearnos, ni …

Roto

Esa tarde descubrí la escarcha de tu cuerpo
Vi tu espíritu romperse y armarse nuevamente
Aún así, te amé, con todo e ilusiones rotas
Vi cómo te hiciste y deshiciste en menos de un minuto
Quise mecerte en mi pecho
 besar cada historia
y armarte nuevamente la esperanza.

Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen: Be set free, por Josephine Cardin 


Palabra y silencio

A veces los observo, los veo caminar distraídos, ensimismados. Están muy en ellos, distraídos con su propia palabra, y yo de frente, les miro y me pregunto si estarán tan repletos como lucen. Termino escondida detrás del más oportuno de los silencios. En él encuentro todo el confort necesario, porque ese silencio me entiende. Esos silencios me han ayudado a sobrevivir tanto como la palabra un día lo hizo, pero entonces era yo muy distinta a lo que soy hoy.

Hubiera sido más sencillo seguir en la palabra, en esa palabra ruidosa que me adhería a la gente, que complacía y me permitía estar, aunque estar significara dejar un pedazo de mi misma cada vez. Pero vino sobre mi conciencia un caos, luego otro, y así, varios. No fue mi plan, yo no manejaba los hilos... Solo sé que una tarde desperté, luego de las tres de la tarde, y la muchacha del espejo era otra. Me fueron develados algunos misterios y otros tantos debía descubrirlos en el camino. Pero ni ese camino estaba claro. Entre la maleza …

Mi tiempo

Ayer fue mi tiempo. Mi tiempo único, al que podía contarle las horas. Fuera de ese espacio todo es memoria vacía. No hay hilo que sigua la secuencia de esta historia. Ya no hay argumento, ni líneas, ni guion. Las palabras salen de mi boca, pero no me pertenecen. Resisto en mi historia, pero ya nada ocurre, nada sucede. Parece que sí, más cada hecho repetido no es más que la proyección quimérica de mi propio anhelo pendiente. Hoy duele la piel, el ansia está erosionada y la ilusión se humedece con un pasado que ni recordándose ingenuamente llega a ser presente. 
Sigues escondido justo detrás de tus pestañas… tu espalda sigue frente a mi rostro y tu mirada se niega. Mis uñas hieren la carne de mis palmas…solo yo siento mi sangre, solo yo saboreo la sal rosa de mi mirada. 
Ayer fue mi tiempo y ya no me creo dueña de nada. Me declaro propietaria inoportuna de este tiempo sin expectativa, sin sospecha, sin ansia, mi ansia erosionada, mi húmeda ilusión, mi pasado, ese que ni repitiendo con …

Sueño para el final de un abril

La casa estaba llena de invitados. La convocatoria había sido un éxito rotundo y los principales salones de la casa, decorados de la forma más exquisita y acogedora posible, estaban llenos de nuestra gente más querida. Yo estaba sumamente alegre, iba de aquí a allá, atendiendo a todos, encargándome que cada cual tuviera su bebida en mano, que a nadie le faltase nada. 
La música de fondo era delicada, deliciosa cadencia en el oído de todos, permitía la charla íntima, la risa del grupo de la esquina y las bromas de los jóvenes del salón pequeño. Todos disfrutaban, eran felices y yo con ellos. Te observaba en la distancia, dispuesto, elegante, tan ameno y divertido como te sabía ser. 
Recuerdo la luz de la hora. Era la tarde. Un sol tímido arropaba la terraza y se colaba discreto por los ventanales de cada salón. Recuerdo con nitidez fotográfica el estampado del mobiliario, el brillo de la madera, debidamente lustrada en la víspera. Recuerdo con exactitud el color ocre de la consola ant…

Eres

Eres muy cerca de mí, apenas la distancia de una memoria, de un recuerdo.
Me basta cerrar los ojos y te adivino dentro de mis pestañas, elevo mi mano y la punta de mis dedos encuentra tu presencia. Tu impronta es brava, fuerte...
Eres tinta negra sobre tela de franela 
...el trozo de carbón que permanece ardiente largo rato. La memoria de pimienta instalada en el último espacio de mi lengua. Eres el olor a vainilla en esas galletas de mi infancia, el aroma a pan horneado.
El amarillo de mis margaritas, el pistilo de mi flor y la crolofila en mis hojas.
Gnosis Rivera.-
Todos los Derechos Reservados.- Derechos de la Imagen: Yoel Díaz Galvez, Artista Pláscito. Cuba. Imagen no ultilizada para fines comerciales Más información en el siguienten enlace: http://galeriacontempo.com/artista/yoeldiaz.html

Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

Demonios

Miedos que lucen nuevos, más son los de siempre, solo que llevan distinto vestido. Los fantasmas no están en el cementerio ni los demonios en el infierno; habitan dentro de mí, dentro de ti, dentro de todos. Algunos parecen haber abandonado la tarea del susto y sientes esa paz de saberte en control de tu cabeza, de tu corazón, pero cualquier tarde, día o noche, este aparece en forma de luna, de sol o bocado, y se instalará en tu seno. 
Ese temor lucirá nuevo, él buscará la forma de angustiarte haciéndote creer que es diferente, intentará convencerte que no le conoces y que no sabes cómo abordarle las trampas, pero tú ya eres una experta, un experto; llevas tiempo lidiando con todos ellos. Con todo y susto, le halas de los pelos, le clavas las uñas en el cuello y le fuerzas la cabeza para que mire. Y cuando ese miedo te mira, descubres ahí, tras el iris de sus ojos, que es el mismo de siempre, el de niña, el de joven, el de adulta.
Te ríes.
-En serio pensaste que no te reconocerías...- …

Tres años Volando al ras...

Hace tres años empecé a acariciar la idea de publicar mis escritos. Propósito algo soberbio si lo veo desde la creencia de que alguien quiere leer lo que pienso. Sin embargo, me hallaba en un momento muy particular de mi vida, y una vez que empecé a escribir sencillamente no pude parar.
Son muchos los que me acompañaron en ese tiempo, que hoy no están. La mujer que yo era hace tres años hoy es muy distinta. Me empeciné en este propósito, muté, me aislé cuando fue necesario, cuando no podía hacer otra cosa. Me hice acompañar cuando el tiempo así lo demandó. He vivido humillación, rechazo, pleitesía, una suerte de adoración por demás inmerecida. También he sentido respeto, admiración y aplauso. 
Son tres años de no creerme muchas cosas. Tres años de escribir con lo que he tenido. Unas veces mucho, otras veces absolutamente nada. Hubo momentos donde me vacié por completo, otros donde me replegué, avergonzada. Pero siempre volví, porque escribir se volvió más fuerte que yo. 
De Volando al ra…

Habitemos

Habitemos las pieles que fueron abandonadas... cuando sus ciudadanos huyeron despavoridos,  atemorizados.  Dejando crecer ese amor virgen,  al descuido, como la maleza que echa flores.  Habitemos esa piel.  Sembremos semillas de labios  para parir los besos.  Agotemos la caricia en nuestros dedos.  Habitémonos.

©Derehos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen: DESNUDOS ARTÍSTICOS FEMENINOS DE ESPALDA Bernardo Torrens, 1957,  Pintor Hiperrealista Retratista  Madrid, España 

Y tú, ¿qué haces?

Tal y como publiqué en Wall Street International Magazine.
Días atrás conversaba con una chica que vive en mi edificio. Debe de tener unos veintidós o veinticuatro años; hablamos de haceres y quehaceres. También hablamos del clima y no es cliché: en mi isla ha estado lloviendo por todo un mes y puede que diciembre sea igual.

En un momento, la chica me preguntó a qué actividad me dedico, cómo me gano la vida. Pero no lo expresó de esa forma. Ella exactamente dijo: "Vecina, ¿qué usted hace?" Le respondí que escribo. Ella abrió la boca entre admirada y sorprendida, argumentando que es verdaderamente retador dedicarse a algo tan poco remunerado, y además en un país donde se lee tan poco. De inmediato advertí la confusión sutil en la que cae mucha gente respecto al ser y el hacer. Ella me preguntaba por mi profesión o sobre cómo gano planta, yo estaba pensando en lo que soy.

En actividades sociales se dan contextos estupendos para conocer personas y las presentaciones …

Los tiempos del amor

Tal y como publiqué en Wall Street International Magazine.
Cuando puso sus labios sobre los míos, el beso viajó derecho al meñique de mi pié izquierdo. Solo pude decir: – ¡wau!, ¿qué pasó aquí…?-. 
Era una mañana muy soleada y caliente, víspera de fin de año. En mi Caribe, el calor es el clima obligado de todas las casas, calles y corazones que le habiten, así que, todavía siendo inicio de invierno, el calorcito de la mañana era lo usual.
Estaba parada sobre el respaldo de la puerta en la habitación donde había pasado la noche. Invitada como era, el pueblo resultaba novedoso para mí, así como los rincones de la casa. Le observé servirme café, mientras en el fondo de la cocina se veía el patio repleto de árboles frutales: guayabas, guanábanas, plátano, naranjas, limones... ¡muchos! Yo a él lo estaba viendo como si fuera la primera vez. 
Fuimos amigos desde inicios de la universidad y al conocernos, pocos meses transcurrieron para que me hablara de mariposas, del amor, la parej…

No es un suceso, sino un proceso

Según he leído, una vez que siembras un bambú japonés este tarda hasta 7 años para dar señales de crecimiento. Luego de ese tiempo, en solo seis meses puede superar los 30 metros de altura, mostrando todo su esplendor y llenando de satisfacción a su sembrador. Quien no conoce esta particularidad, sin duda se impacientará sin saber que efectivamente el árbol siempre estuvo creciendo, solo que lo hacía en sus raíces. El bambú es tomado muchas veces como parámetro de flexibilidad y fortaleza. La laxitud de sus troncos, que pendulan de un lado al otro a la par del viento, exhiben por igual mucha firmeza y le confieren una muy merecida admiración. Nada de esto sería posible sin el sistema de raíces que se formaron previamente y que permiten, precísamente, que el bambú sigua desarrollándose por muchos años más.
Pienso en esta planta y de inmediato me viene a reflexión el fenómeno social denominado Marcha Verde. Surgen muchas preguntas en torno a todo lo que respecta a este grup…