Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de 2017

Cosa

Sentada y muy cómoda. Tres almohadas separaban el corriente algodón de su bata de la dura superficie de la pared. Sin embargo, tenía instalado justo ahí, en el medio de su universo, algo tan duro, grueso y pesado como qué ¿? Realmente no tenía con qué comparar lo que se había mudado ahí, solo sabía que pesaba y dolía mucho. Esa cosa se movía con ella, a todos lados. Si bajaba la cabeza, se le instalaba en la boca. Cuando se sentaba, se hacía lugar entre la garganta y el estómago. Si se paraba, la cosa se mantenía en alerta. Siempre, ¡siempre! cargando el mismo pegote de dolor pesado y grueso. Esa cosa parecía tener vida propia, agenda y propósito, pero ella últimamente no le hacía caso, lo o la dejaba ser. Carecía de género, porque a fuerza de pesar y doler tanto, no había espacio para eso. Dolía, ¡por los dioses! que le dolía… y llevaba días con esa cosa ahí, en el centro de su universo. Derechos de Autor: Gnosis Rivera
Derechos de imagen: Josephine Cardine, http://cardinphotography.co…

Iniciando el camino de regreso

He visto nubes que parecían trozos espumosos de suelo sobre los que saltar y saltar, como los niños sobre colchones, sin temor, sin miedo... solo saltar.
He visto el mar, con sus olas, todas distintas, 
¡ninguna igual!... de sonido envolvente y suave.
He visto el cielo, luego de veintitrés días el azul de esa gran bóveda que me sirve de techo se presentó como nuevo ante mis ojos. Y fue la alegría, pequeña, pero fue la alegría.

He visto el suelo, de tantas formas, lisas, con accidentes de raíces necias y obstinadas por safarze de destino de entierro. He visto la maleza en la tierra, y la pensé hermosa, con tantos verdes distintos, con hojas de tan diversos y hermosos contornos. Algunas vestidas con gotas de amanecer. Otras secas y enredadas. Las he visto acolchando el borde de las aceras, recibiendo rodillas traviesas, y soportando traseros cansados que procuran un tiempo de descanso.

He visto rostros de gente, gente nueva, gente transparente y al verlos, he vuelto a sentir cómo mis labios …

Cuando no quieres estar más

O quizá no es que no quieres, es que "sientes" que no puedes más. Tu mente, por algún motivo, te ha convencido que "irse" es la única opción; y no es que diga "algún" como quien no encuentra una justificación o motivo y usa esa palabra para designar a lo imaginario. Realmente hay razones muy concretas debidamente identificadas por la propia persona que decide la "salida", y también diferenciadas por la comunidad médica.
Algún motivo es una infinita sensación de tristeza instalada en la psique, y por ende, una cruel ausencia de voluntad en el cuerpo para realizar las actividades más simples y comunes del día a día, como salir a la calle, bañarse, o comer. Es solo querer dormir o no logar hacerlo. Es pánico, miedo, angustia, y la peor de todas: la sensación de desesperanza.
El resumen de todos estos "algunos" -y muchos otros más-, cuando persisten por un tiempo prolongado, se presentan en forma crónica, y dificultan de manera importante …

Nuevamente noviembre

Noviembre, has llegado, no sé si por fin, o solo llegaste. Es que ya no espero igual. Las esperas me han estado haciendo algo de daño. Tu entrada fue difícil porque las horas previas a que tocaras la puerta, yo estaba muy agotada, cedí al sueño, esperando, -otra vez la espera- poder descansar para recibirte con una sonrisa de esas anchas y dientonas que yo suelo regalar. Pero te juro que no he podido. Igual es temprano. Todavía uso el sol portátil del que te conté una vez, así que, no te prometo, porque, ¿sabes? es otra cosa que ya no hago, prometer, pero tengo fe en que en una horas pueda darte de ofrenda de bienvenida, algo de sonrisa y luz.  No creas que por ser de repuesto, mi sonrisa y mi luz de sol portátil, tienen menos valor que el astro verdadero que siempre me ardía en el pecho, ni que mi sonrisa de muchachita loca parlanchina feliz; no. 

Esa sonrisa y esa luz que espero darte durante el día –¡y dale con la espera!; es que es difícil romper hábitos viejos-, está repleta de au…

Ansiedad

Vino a mi; toda la tarde estuvo presente. Me tomó por el pecho y luego por el cuello, hizo intentos de llegar a los ojos pero no lo logró sino hasta la noche. Me miró bien de frente. La vi de frente. No era fea, tampoco bonita, pero era. Su mirada era de un gris vidrioso. Nos miramos largo rato, yo asumiendola y ella con una pregunta tan obvia, que casi podía verle los bordes en el aire -¿Entiendes lo que te digo.... entiendes...?- Me pasé el reverso de la mano derecha por los ojos y aclaré la mirada para verla más claro. Finas cortinas de agua me impedían observarle bien el rostro. Ella estaba flexionada para lograr mi altura; yo, sentada. Volvió a indagar, esta vez con voz empática: -¿Dime, entiendes lo que intento decirte?....porque esto nos está costanto mucho a ambas...-.  La miré, con actitud resoluta, ella sabía que tal resolución no era cierta, pero me reconoció el valor de intentarla; además ella conoce bien mi obstinación. Me miró por última vez, tomó mi barbilla como todo ge…

Miedo

La niña aprieta su osito; está sola, asustada, en medio de un parque lleno de gente. Muchos se acercan y le sonríen; mujeres, hombres, ¡todos! Pero la niña no se fía, tiene mucho miedo. Sigue inmóvil, ahí, parada, muerta de susto; ¿hacia dónde iría?, tiene frío, hambre, le aprietan los zapatos y se rasca la cabeza.
La niña tiene pánico y solo tomará la mano de aquel que se acerque a ella, se coloque en cuclillas para igualar su altura, y su corazón le susurre: Ahora sí, este sí. Ese día, su corazón lo entenderá, lo sabrá. Ella tomará la mano de esa persona y se irá caminando, confiada, con calma. Varias esquinas luego, la niña se irá transformando en la tremenda mujer que ha sido todo este tiempo, solo que la niña sola, asustada, con su osito, atrapada, casi catatónica, en medio de un parque atestado de gente en la que no se puede fiar, ya no tendrá más miedos.
Derechos de Autor: Gnosis Rivera
No reproducir parcial ni totalmente
sin anuencia de su autor.- Derechos de imagen: Niña tristes.- …

La orquídea de mi hermana

La miré mientras iba con las manos repletas de ropa sucia. Me dirigía al lavadero a hacer la colada. Tenía menudas florecitas agrupadas como en reunión, venían de un mismo tallo, y salía por entre las rejas tal y como las vi hace tres años atrás. Ellas son así. Tienes que amarlas como son. En lo que a mi concierne, ha sabido fragmentar mi paciencia en varios trozos, entre “pare cuando te dé la gana” y  “quizá este año se dé el milagro"; me he desentendido de ella muchas veces. Y cuando me refiero a "ella" es a una planta que protagoniza, con pocos méritos, claro, el centro de mi comedor redondo de cristal.
Mi hermana dejó tras su espalda este pedazo de tierra de brazo de su esposo y con mucho gusto renunció a estos tres cuartos de isla. El día que levantó la mano y juro por el trozo de tela con rayas y estrellas, me llamó llena de una emoción que todavía está tratando de hallar sentido dentro de mi mente. El asunto es que ha dejado bajo mi tutela una de las plantas que m…

Mitos sobre la mujer negra

Este chico era de piel trigueña, su piel no tenía un solo accidente, es como si usara base M.A.C. todo el día. Barba abundante y de hebra gruesa, a veces prolija, otras, no tanto. Sus rasgos puede que pasen por exóticos, pero, si lo pienso bien, todos somos exóticos en algún lugar. La primera vez que lo vi llamó mi atención, y desde que supe que pronto portaría el anillo aquel en su anular izquierdo, viré la página, que de hecho no tenía nada escrito y me olvidé del asunto. Para mi sorpresa, tiempo después, me vi siendo abordada por este sujeto. Al principio era sutil, delicado, se valía del humor y de cualquier cantidad de holas y buenos días. Yo, que soy de naturaleza expansiva, sonreía y saludaba, pero ya sabía que el huevo quería sal. Poco tiempo faltó para que la gentileza y la sutileza dieran paso a una declaración llana: me gustaría acostarme contigo. Coqueteo por aquí, sonrisitas por allá… No entraré en los detalles que transcurrieron entre esa declaración y el día de hoy. Para …

Otro corazón

Hay una sintonía muy diferente. 
He descubierto un órgano justo al lado del corazón, igual debajo de mis costillas. 
Siente aparte. 
Siente distinto, nuevo, y más grueso. 
Siente mucho. 
Está en modo hastío, en modo pena. Ese órgano -nuevo- no entiende, no comprende, ni el odio, ni la sin razón. 
No entiende nada. 
No se qué hace ahí, no sé ni para qué dí con él, ni el cómo, apenas se el cuándo: ha sido estos días. 
Ese órgano late y se queja de que muchos elijan a drede la mentira sobre la verdad. 
Mi órgano nuevo no entiende. 
Siento un llanto nuevo en los ojos, una nueva lágrima y una sal diferente de todas.

Todos los derechos de Autor: Gnosis Rivera
Derechos de la imagen:
Fotografía del desnudo artístico en blanco y negro “Figura Femenina en Blanco y Negro”
Galería Fotografías Artísticas de la Mujer Imágenes “Femeninas” en Blanco y negro

«Boléro» de Ravel

Coloco el cursor sobre en el espacio donde debo de escribir el patrón de búsqueda. Bolero, es lo primero que escribo, y a seguidas la máquina coloca el resto: ….de Ravel. Son años ya escuchando esta hermosa composición; vibrante, hermosa, es como un estallido de amarillo sol. Esta vez, intentaba que el sueño se acercara a mis ojos y los sometiera al sopor de Morfeo, pero no fue posible, por lo que decidí ayudar en la tarea con la pieza de Maurice.
Naturalmente, no logro el propósito, si no que al contrario me sumerjo en la danza de estas letras, y no puedo evitar evocar la imagen de un cuerpo femenino desnudo, siendo seducido y atacado con paciencia y sutileza por las manos fuertes y poderosas de un hombre amante. Mi vista se dirige a la ventana; la luna, con su luz prestada, se fue acostando a mi lado, haciendo juego perfecto con la melodía que escapaba como gotas gruesas de las bocinas de mi ordenador portátil.
No encendí las luces, entre la luna del párrafo anterior y la…

Si me llamas...

Di mi nombre, llámame…
Y haré girar hacia la izquierda el centro de la tierra
Detendré los vientos y te mostrará de qué está hecho el tiempo
Di mi nombre, llámame…
Y te ahorraré la voluntad del llanto…
Di mi nombre… y dejo la mesa puesta… voy a tu encuentro…
Por ti renuncio a mis anhelos rancios y tejo mantos nuevos de sueño
Di mi nombre, llámame… toma mi mano y colocaré bajo tus pies el mismo suelo
de Crisantemos que te conté en otros versos
Llámame y te enseño que donde brota mi amor, todos los días crece un beso nuevo.
Derechos de Autor: Gnosis Rivera.- Derechos de Imagen: Brazo y manto ©Josephine Cardin http://cardinphotography.com/

Necedad

Abrí los labios y engullí un bocado de tu amor... mastiqué tus besos y, atragantándome con tu nombre,  juré volverme muda hasta no escuchar de nuevo tu voz de nuez y canela.  Tapo mis oidos, negando toda posibilidad de llanto y grito.  Te seguiré queriendo, mientras las orugas paran mariposas en mi espalda.

Derechos de autor Gnosis Rivera
Derechos de imagen: Josephine Cardin
Mujer de Espaldas
http://cardinphotography.com/

Yo amo

¿De qué serías capaz por él? –preguntó
Todo lo que puedo hacer por él, ya lo hago. –respondí
¿Y qué es eso? –dijo
Lo amo… –sentenció
Yo, cuando amo, doy todo. No hay medios, ni mitades, ni trozos. No hay pedazos, migajas, excusas, agendas o programas. Amar es ser, y también dejar ser. Amar es estar, y cuando es necesario, irse. Es disfrutar la compañía y aceptar la ausencia. Querer ver esa alegría en los ojos del otro, saberlo feliz y ser feliz por eso. Es permanecer cuando todo apesta. Es no temer, y si se teme, entonces temer juntos. Es apoyar, cargar al otro si no puede sostenerse sobre sus pies. Es ser cómplice, compañero y compinche. Eso hago. Sostengo, levanto, apoyo. Lo amo, y al hacerlo lo dejo ser, lo dejo estar. Me hago su cómplice, su camarada. No le pido promesas, porque estas solo están hechas para romperse. Tampoco prometo, yo estoy, yo me quedo. Lo amo y de esta forma soy feliz, sobre todo porque amando yo soy. No procuro atarme a él o que él se ate a mí. El amor no ata, un…

Mi amor

Mi amor se intenta a sí mismo mil veces. Mi amor es necio e insiste. Mi amor por ratos se aburre, se acongoja y se cruza de brazos. Se declara en huelga y balbucea demandas. 
Mi amor es complicado y genuino; auténtico y grueso. 
Se alimenta de paz y emoción, de calma e inquietud, pero siempre de dos...
Mi amor no quiere andar solo, pero se hartó de buscar. 
Mi amor no quiere esperas ni promesas.
Mi amor desea una sorpresa.
Solo se tiene así mismo y no se puede traicionar.



Todos los Derechos Reservados
Gnosis Rivera
17 de junio 2016
En la imagen: Mano con fango y flor
Licencia públic.- Obtenida en la Red.-

Habitación

Esa habitación, donde hay poquísima luz, donde las paredes están formadas de acero y metal blando. Tropiezo en sus superficies verticales y se golpea la fe; ahí sangra la esperanza. Esa habitación está cerrada, no le entra luz ni de luna ni de sol, pero de igual forma camino dentro de ella; me le sé los muebles, las sillas, tu rostro de pequeña y tu grito de susto. Esa habitación espera que se rompa la aldaba y se abra el candado. Desea soltar el cerrojo, correr los pestillos. Bastaría una ventana, una simple corriente de aire, alguna ruta de luz. Quizá crezcan plantas al Sur de sus rincones, alguna semilla germinaría, una flor posible giraría al Norte. Esa habitación desea ser habitada, solo que acercarse apenas al umbral da miedo, hace correr a los pies y a las manos alejarse. Esa habitación tiene tierra fértil para el miedo, pero bastarían pocas caricias a su suelo para que le brote el amor. Tú has girado la cerradura. Has entrado en esa habitación más de una vez. Entras y sales, lo…

Orilla

Por esta vez –y todas las veces que sea necesario– me quedaré en la orilla. 
Dejaré a lo hondo ser hondo y a lo oscuro ser oscuro. 
Por hoy, y por todos los hoy que decida, seré orilla. 
Seré finita, seré simple, ordinaria...
Me descompondré en mil partículas simples. 
Esparciré esa simpleza en pequeños trozos predecibles de mi misma. 
Dejaré la sorpresa, dejaré tranquilo al cielo, a la luna, las mariposas y los árboles. 
Los dejaré pasar de mí y yo pasaré de ellos. 
Pasaré, incluso, de mí misma.

©Derechos de Autor Gnosis Rivera.-
En la imagen: Mujer flotando
Derechos Reservados ©Joséphine Cardin
http://cardinphotography.com/

Fuga

Si pudiera escapar de mi misma, juro por los cielos que lo haría.  Así me evitaría el dilema de verme en el espejo cada mañana para hallar siempre el mismo abismo.  Para no ver mi aburrida mirada con tanto vacío dentro, que ya ni caben mis pestañas. Habitarme, nunca fue tan difícil. Si pudiera, delegaría al viento mi respiración. Escaparía de las noches y los soles, del despertar y el anochecer. Estoy tan harta de mi misma, que solo me conformo en el tiempo de los sueños. En ellos dejo de ser. En mis sueños habito una luna color ocre, me mezo en sus curvas por largo rato. En su suelo no hay calendarios ni horas. Es una sola con el sol y siempre es la tarde... En mis sueños ni siento ni pienso.  Mi mente no existe más.  Mi cuerpo gravita desnudo, pequeño, y cuando despierto, solo me calma el hecho de saber que pronto volveré a soñar.
©Derechos de autor
Gnosis Rivera

©Derechos de Imagen:
Mujer de espalda con flor
Josephine Cardine
http://cardinphotography.com/

Despedida

Ahora me iré al olvido, al deshábito de la ilusión por ti; 
me iré al tiempo donde no estabas, recordaré ese momento en que respiraba y no era por ti
ese momento donde el café no era más que café.
Me iré al uso de los días donde no te espero, donde apenas existes. 
Me iré a la vida, a ver qué tal me va. 
Y desde lejos te miraré, espero verte alegre, feliz, pleno y contento.
Me iré como pueda irme, me tomará tiempo irme, pero me toca partir.
Tu espacio ya no es mi espacio, nuestras luchas son distintas, por más que he querido unirlas. Entonces, me voy al olvido.
Él me había seducido varias veces, y sus manos rozaron las mías, varias veces, intentando retenerme, pero me resistí tanto como pude y hoy le miro de frente, y le reconozco que ha ganado, el olvido me ha ganado, así que me iré a él, pero no porque lo quiera, sino porque me toca sobrevivir... así sea olvidando, desenhebrando recuerdos, ilusiones, esperanzas gruesas, espesas, compartires y abrazos muchos!
Me iré al olvido y a la vida... y…

Tiempo

Un recurso olvidado, soslayado, ignorado, poco valorado.  Un recurso sin el cual pocas cosas pueden ser logradas.  Recurso importante que nos permite, junto a la voluntad y los insumos necesarios, la ejecución de nuestros anhelos y sueños, pues aún con voluntad e insumos, sin él, no sería posible su realización.  Es un recurso del que mucho disponen a granel y lo vilipendian.  Solo cuando están postrados en la cama, tras el impetuoso transcurrir de la vida y sus indiscutibles marcas y sellos, es que dicen: ahh! si pudiera volverlo a tener... haría tal o cual... ¡EL TIEMPO! Cuando ya no haya tiempo ni para amar, ni para besar, ni para hacer el bien, conquistar, alimentar, sembrar, cosechar, admirar, ejercitar el alma y la mente, la mente buena y quieta que se maravilla, no la mente maldita que insiste en la culpa y el pensamiento inquietante que roba la paz...  Cuando ya no haya tiempo para caminar de la mano, para saborear el plato de comida, cuando ya no podamos ni asearnos, ni …

Roto

Esa tarde descubrí la escarcha de tu cuerpo
Vi tu espíritu romperse y armarse nuevamente
Aún así, te amé, con todo e ilusiones rotas
Vi cómo te hiciste y deshiciste en menos de un minuto
Quise mecerte en mi pecho
 besar cada historia
y armarte nuevamente la esperanza.

Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen: Be set free, por Josephine Cardin 


Palabra y silencio

A veces los observo, los veo caminar distraídos, ensimismados. Están muy en ellos, distraídos con su propia palabra, y yo de frente, les miro y me pregunto si estarán tan repletos como lucen. Termino escondida detrás del más oportuno de los silencios. En él encuentro todo el confort necesario, porque ese silencio me entiende. Esos silencios me han ayudado a sobrevivir tanto como la palabra un día lo hizo, pero entonces era yo muy distinta a lo que soy hoy.

Hubiera sido más sencillo seguir en la palabra, en esa palabra ruidosa que me adhería a la gente, que complacía y me permitía estar, aunque estar significara dejar un pedazo de mi misma cada vez. Pero vino sobre mi conciencia un caos, luego otro, y así, varios. No fue mi plan, yo no manejaba los hilos... Solo sé que una tarde desperté, luego de las tres de la tarde, y la muchacha del espejo era otra. Me fueron develados algunos misterios y otros tantos debía descubrirlos en el camino. Pero ni ese camino estaba claro. Entre la maleza …

Mi tiempo

Ayer fue mi tiempo. Mi tiempo único, al que podía contarle las horas. Fuera de ese espacio todo es memoria vacía. No hay hilo que sigua la secuencia de esta historia. Ya no hay argumento, ni líneas, ni guion. Las palabras salen de mi boca, pero no me pertenecen. Resisto en mi historia, pero ya nada ocurre, nada sucede. Parece que sí, más cada hecho repetido no es más que la proyección quimérica de mi propio anhelo pendiente. Hoy duele la piel, el ansia está erosionada y la ilusión se humedece con un pasado que ni recordándose ingenuamente llega a ser presente. 
Sigues escondido justo detrás de tus pestañas… tu espalda sigue frente a mi rostro y tu mirada se niega. Mis uñas hieren la carne de mis palmas…solo yo siento mi sangre, solo yo saboreo la sal rosa de mi mirada. 
Ayer fue mi tiempo y ya no me creo dueña de nada. Me declaro propietaria inoportuna de este tiempo sin expectativa, sin sospecha, sin ansia, mi ansia erosionada, mi húmeda ilusión, mi pasado, ese que ni repitiendo con …

Sueño para el final de un abril

La casa estaba llena de invitados. La convocatoria había sido un éxito rotundo y los principales salones de la casa, decorados de la forma más exquisita y acogedora posible, estaban llenos de nuestra gente más querida. Yo estaba sumamente alegre, iba de aquí a allá, atendiendo a todos, encargándome que cada cual tuviera su bebida en mano, que a nadie le faltase nada. 
La música de fondo era delicada, deliciosa cadencia en el oído de todos, permitía la charla íntima, la risa del grupo de la esquina y las bromas de los jóvenes del salón pequeño. Todos disfrutaban, eran felices y yo con ellos. Te observaba en la distancia, dispuesto, elegante, tan ameno y divertido como te sabía ser. 
Recuerdo la luz de la hora. Era la tarde. Un sol tímido arropaba la terraza y se colaba discreto por los ventanales de cada salón. Recuerdo con nitidez fotográfica el estampado del mobiliario, el brillo de la madera, debidamente lustrada en la víspera. Recuerdo con exactitud el color ocre de la consola ant…