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Entradas

Mostrando las entradas de agosto, 2016

El castillo

Había construido un castillo la noche anterior y me pidió que, por favor, no lo destruyera. Le dije que lo mantendría intacto. A la mañana siguiente la dejé en la escuela y me dispuse a prepararme para ir al trabajo. Cuando regresamos a la casa, ella de su día de colegio y yo de mi faena del trabajo, ambas estábamos cansadas. Abrí la puerta y ella se dirigió a la esquina donde estaba su castillo. Exclamo: -¡¡no lo quitaste!!- Se abalanzó a mi con una alegría y agradecimientos enormes. Fui una mamá muy feliz en ese momento.

Ver la felicidad de tu hijo porque puede jugar en su castillo imaginario, uno que construyó a base de cojines, cajas vacías y juguetes, es insuperable. Te das cuenta de lo simple que resulta mostrarle al niño que el mundo es un lugar bueno para vivir. Apostar a ellos, con fe, con actos pequeños, con menos NO, sobre todos esos NO que no son tan imprescindibles. No te subas No te bajes No te ensucies No te mojes No te hagas esto No hagas lo otro No salgas No entres
Al final, co…

Ya no soy poeta

Ya no soy poeta. Trato de amar versos, pero ya no resultan.
Ahora los versos me arman a mi. Respiro, y un viento rosa y verde surca por mis fosas. Acaricio mis pechos, en un intento inútil de tropezar con tus dedos. Quiero hacer poesía con lo que veo y viví, pero ya no puedo. Cuando te lloro, granitos de sal azucarada me alimentan los labios, entonces saboreo tu recuerdo vuelto gotas de sueño. Deseo hacerte un canto, un boceto de melodía, pero las notas se ahogan a mitad de camino, en mi garganta, donde escondí el no te vayas, y el regresa. Y desde lo más profundo de mi recuerdo, me sorprendo buscando tu voz en el rostro de los extraños, e imagino que me hablas y susurras una fe nueva. Los octubres y los agostos se confunden en el año; duran demasiado... se han hecho eternos y ya no puedo luchar más con una prosa muerta.
© Derechos de Autor Gnosis Rivera.-

Mujer grande sola...

Cuando se tiene mucho tiempo sin pareja y se es una mujer grande (divorcio incluido), realmente lo fastidias muchas veces. Se te ha olvidado cómo se hacen las cosas. Entonces decides ser. ¡Tienes que ser!, de hecho, SER es la única opción a la que puedes apelar porque ya estas muy grande para poses y juegos.
Ser es desnudarte, es dejar que esa persona se acerque a ti y vea todas tus partes, las lisas y la callosas -y no hablo de una vagina y axilas depiladas-. Esa persona verá todas tus luces y tus sombras -mierdas incluidas-, porque es lo que harás, mostrarle quién eres. Y vendrá un día cuando estarás de un humor espeso, ese que acumulaste con los años, porque cuando te vas haciendo grande, los humores se ponen cada vez más y más espesos, ¡y eso también eres tú!
¡Pero todo está bien!, estas solo SIENDO. Y se supone que la persona que está frente tuyo debería verte en todas tus formas... se trata de eso, ¿no? De no mentir, de ser honestos, de elegir al otro conociéndolo.
Además, el otro…

Crónicas

Eran las tres de la tarde y me tocó ir a cierto lugar a buscar una torta de chocolate que compré para mi cumple, rellena de fresa y con tope de chocolate. Definitivamente, mucho chocolate. Lo había encargado con cinco días de antelación, así que cuando fui a recogerla estaba emocionada como una muchachita. No aparecía. La torta, sencillamente, no aparecía. El supervisor estaba en su turno de descanso y tuvo que venir personalmente a encargarse. Yo ya ignitaba del pique, porque veía como el Sr. Morphy venía con sus benditas leyes a abrazarme. Cuando el bizcocho aparece, luce como que la pata de un dinosaurio le había rozado dos esquinas y destruido el diseño. El dependiente está muy apenado. Yo estoy cansada y un poco molesta. Está haciendo lo posible para hacerme llegar una torta igual de otra sucursal que está a una hora de distancia y va dando vueltas con su walky talky porque quiere matar al empleado que, según me contó, le ha fastidiado ya varios encargos. De repente, una epifanía me…