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Entradas

Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…
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Demonios

Miedos que lucen nuevos, más son los de siempre, solo que llevan distinto vestido. Los fantasmas no están en el cementerio ni los demonios en el infierno; habitan dentro de mí, dentro de ti, dentro de todos. Algunos parecen haber abandonado la tarea del susto y sientes esa paz de saberte en control de tu cabeza, de tu corazón, pero cualquier tarde, día o noche, este aparece en forma de luna, de sol o bocado, y se instalará en tu seno. 
Ese temor lucirá nuevo, él buscará la forma de angustiarte haciéndote creer que es diferente, intentará convencerte que no le conoces y que no sabes cómo abordarle las trampas, pero tú ya eres una experta, un experto; llevas tiempo lidiando con todos ellos. Con todo y susto, le halas de los pelos, le clavas las uñas en el cuello y le fuerzas la cabeza para que mire. Y cuando ese miedo te mira, descubres ahí, tras el iris de sus ojos, que es el mismo de siempre, el de niña, el de joven, el de adulta.
Te ríes.
-En serio pensaste que no te reconocerías...- …

Tres años Volando al ras...

Hace tres años empecé a acariciar la idea de publicar mis escritos. Propósito algo soberbio si lo veo desde la creencia de que alguien quiere leer lo que pienso. Sin embargo, me hallaba en un momento muy particular de mi vida, y una vez que empecé a escribir sencillamente no pude parar.
Son muchos los que me acompañaron en ese tiempo, que hoy no están. La mujer que yo era hace tres años hoy es muy distinta. Me empeciné en este propósito, muté, me aislé cuando fue necesario, cuando no podía hacer otra cosa. Me hice acompañar cuando el tiempo así lo demandó. He vivido humillación, rechazo, pleitesía, una suerte de adoración por demás inmerecida. También he sentido respeto, admiración y aplauso. 
Son tres años de no creerme muchas cosas. Tres años de escribir con lo que he tenido. Unas veces mucho, otras veces absolutamente nada. Hubo momentos donde me vacié por completo, otros donde me replegué, avergonzada. Pero siempre volví, porque escribir se volvió más fuerte que yo. 
De Volando al ra…

Habitemos

Habitemos las pieles que fueron abandonadas... cuando sus ciudadanos huyeron despavoridos,  atemorizados.  Dejando crecer ese amor virgen,  al descuido, como la maleza que echa flores.  Habitemos esa piel.  Sembremos semillas de labios  para parir los besos.  Agotemos la caricia en nuestros dedos.  Habitémonos.

©Derehos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen: DESNUDOS ARTÍSTICOS FEMENINOS DE ESPALDA Bernardo Torrens, 1957,  Pintor Hiperrealista Retratista  Madrid, España 

Y tú, ¿qué haces?

Tal y como publiqué en Wall Street International Magazine.
Días atrás conversaba con una chica que vive en mi edificio. Debe de tener unos veintidós o veinticuatro años; hablamos de haceres y quehaceres. También hablamos del clima y no es cliché: en mi isla ha estado lloviendo por todo un mes y puede que diciembre sea igual.

En un momento, la chica me preguntó a qué actividad me dedico, cómo me gano la vida. Pero no lo expresó de esa forma. Ella exactamente dijo: "Vecina, ¿qué usted hace?" Le respondí que escribo. Ella abrió la boca entre admirada y sorprendida, argumentando que es verdaderamente retador dedicarse a algo tan poco remunerado, y además en un país donde se lee tan poco. De inmediato advertí la confusión sutil en la que cae mucha gente respecto al ser y el hacer. Ella me preguntaba por mi profesión o sobre cómo gano planta, yo estaba pensando en lo que soy.

En actividades sociales se dan contextos estupendos para conocer personas y las presentaciones …

Los tiempos del amor

Tal y como publiqué en Wall Street International Magazine.
Cuando puso sus labios sobre los míos, el beso viajó derecho al meñique de mi pié izquierdo. Solo pude decir: – ¡wau!, ¿qué pasó aquí…?-. 
Era una mañana muy soleada y caliente, víspera de fin de año. En mi Caribe, el calor es el clima obligado de todas las casas, calles y corazones que le habiten, así que, todavía siendo inicio de invierno, el calorcito de la mañana era lo usual.
Estaba parada sobre el respaldo de la puerta en la habitación donde había pasado la noche. Invitada como era, el pueblo resultaba novedoso para mí, así como los rincones de la casa. Le observé servirme café, mientras en el fondo de la cocina se veía el patio repleto de árboles frutales: guayabas, guanábanas, plátano, naranjas, limones... ¡muchos! Yo a él lo estaba viendo como si fuera la primera vez. 
Fuimos amigos desde inicios de la universidad y al conocernos, pocos meses transcurrieron para que me hablara de mariposas, del amor, la parej…

No es un suceso, sino un proceso

Según he leído, una vez que siembras un bambú japonés este tarda hasta 7 años para dar señales de crecimiento. Luego de ese tiempo, en solo seis meses puede superar los 30 metros de altura, mostrando todo su esplendor y llenando de satisfacción a su sembrador. Quien no conoce esta particularidad, sin duda se impacientará sin saber que efectivamente el árbol siempre estuvo creciendo, solo que lo hacía en sus raíces. El bambú es tomado muchas veces como parámetro de flexibilidad y fortaleza. La laxitud de sus troncos, que pendulan de un lado al otro a la par del viento, exhiben por igual mucha firmeza y le confieren una muy merecida admiración. Nada de esto sería posible sin el sistema de raíces que se formaron previamente y que permiten, precísamente, que el bambú sigua desarrollándose por muchos años más.
Pienso en esta planta y de inmediato me viene a reflexión el fenómeno social denominado Marcha Verde. Surgen muchas preguntas en torno a todo lo que respecta a este grup…