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Yo amo

¿De qué serías capaz por él? –preguntó
Todo lo que puedo hacer por él, ya lo hago. –respondí
¿Y qué es eso? –dijo
Lo amo… –sentenció
Yo, cuando amo, doy todo. No hay medios, ni mitades, ni trozos. No hay pedazos, migajas, excusas, agendas o programas. Amar es ser, y también dejar ser. Amar es estar, y cuando es necesario, irse. Es disfrutar la compañía y aceptar la ausencia. Querer ver esa alegría en los ojos del otro, saberlo feliz y ser feliz por eso. Es permanecer cuando todo apesta. Es no temer, y si se teme, entonces temer juntos. Es apoyar, cargar al otro si no puede sostenerse sobre sus pies. Es ser cómplice, compañero y compinche. Eso hago. Sostengo, levanto, apoyo. Lo amo, y al hacerlo lo dejo ser, lo dejo estar. Me hago su cómplice, su camarada. No le pido promesas, porque estas solo están hechas para romperse. Tampoco prometo, yo estoy, yo me quedo. Lo amo y de esta forma soy feliz, sobre todo porque amando yo soy. No procuro atarme a él o que él se ate a mí. El amor no ata, un…
Entradas recientes

Mi amor

Mi amor se intenta a sí mismo mil veces. Mi amor es necio e insiste. Mi amor por ratos se aburre, se acongoja y se cruza de brazos. Se declara en huelga y balbucea demandas. 
Mi amor es complicado y genuino; auténtico y grueso. 
Se alimenta de paz y emoción, de calma e inquietud, pero siempre de dos...
Mi amor no quiere andar solo, pero se hartó de buscar. 
Mi amor no quiere esperas ni promesas.
Mi amor desea una sorpresa.
Solo se tiene así mismo y no se puede traicionar.



Todos los Derechos Reservados
Gnosis Rivera
17 de junio 2016
En la imagen: Mano con fango y flor
Licencia públic.- Obtenida en la Red.-

Habitación

Esa habitación, donde hay poquísima luz, donde las paredes están formadas de acero y metal blando. Tropiezo en sus superficies verticales y se golpea la fe; ahí sangra la esperanza. Esa habitación está cerrada, no le entra luz ni de luna ni de sol, pero de igual forma camino dentro de ella; me le sé los muebles, las sillas, tu rostro de pequeña y tu grito de susto. Esa habitación espera que se rompa la aldaba y se abra el candado. Desea soltar el cerrojo, correr los pestillos. Bastaría una ventana, una simple corriente de aire, alguna ruta de luz. Quizá crezcan plantas al Sur de sus rincones, alguna semilla germinaría, una flor posible giraría al Norte. Esa habitación desea ser habitada, solo que acercarse apenas al umbral da miedo, hace correr a los pies y a las manos alejarse. Esa habitación tiene tierra fértil para el miedo, pero bastarían pocas caricias a su suelo para que le brote el amor. Tú has girado la cerradura. Has entrado en esa habitación más de una vez. Entras y sales, lo…

Orilla

Por esta vez –y todas las veces que sea necesario– me quedaré en la orilla. 
Dejaré a lo hondo ser hondo y a lo oscuro ser oscuro. 
Por hoy, y por todos los hoy que decida, seré orilla. 
Seré finita, seré simple, ordinaria...
Me descompondré en mil partículas simples. 
Esparciré esa simpleza en pequeños trozos predecibles de mi misma. 
Dejaré la sorpresa, dejaré tranquilo al cielo, a la luna, las mariposas y los árboles. 
Los dejaré pasar de mí y yo pasaré de ellos. 
Pasaré, incluso, de mí misma.

©Derechos de Autor Gnosis Rivera.-
En la imagen: Mujer flotando
Derechos Reservados ©Joséphine Cardin
http://cardinphotography.com/

Fuga

Si pudiera escapar de mi misma, juro por los cielos que lo haría.  Así me evitaría el dilema de verme en el espejo cada mañana para hallar siempre el mismo abismo.  Para no ver mi aburrida mirada con tanto vacío dentro, que ya ni caben mis pestañas. Habitarme, nunca fue tan difícil. Si pudiera, delegaría al viento mi respiración. Escaparía de las noches y los soles, del despertar y el anochecer. Estoy tan harta de mi misma, que solo me conformo en el tiempo de los sueños. En ellos dejo de ser. En mis sueños habito una luna color ocre, me mezo en sus curvas por largo rato. En su suelo no hay calendarios ni horas. Es una sola con el sol y siempre es la tarde... En mis sueños ni siento ni pienso.  Mi mente no existe más.  Mi cuerpo gravita desnudo, pequeño, y cuando despierto, solo me calma el hecho de saber que pronto volveré a soñar.
©Derechos de autor
Gnosis Rivera

©Derechos de Imagen:
Mujer de espalda con flor
Josephine Cardine
http://cardinphotography.com/

Despedida

Ahora me iré al olvido, al deshábito de la ilusión por ti; 
me iré al tiempo donde no estabas, recordaré ese momento en que respiraba y no era por ti
ese momento donde el café no era más que café.
Me iré al uso de los días donde no te espero, donde apenas existes. 
Me iré a la vida, a ver qué tal me va. 
Y desde lejos te miraré, espero verte alegre, feliz, pleno y contento.
Me iré como pueda irme, me tomará tiempo irme, pero me toca partir.
Tu espacio ya no es mi espacio, nuestras luchas son distintas, por más que he querido unirlas. Entonces, me voy al olvido.
Él me había seducido varias veces, y sus manos rozaron las mías, varias veces, intentando retenerme, pero me resistí tanto como pude y hoy le miro de frente, y le reconozco que ha ganado, el olvido me ha ganado, así que me iré a él, pero no porque lo quiera, sino porque me toca sobrevivir... así sea olvidando, desenhebrando recuerdos, ilusiones, esperanzas gruesas, espesas, compartires y abrazos muchos!
Me iré al olvido y a la vida... y…

Tiempo

Un recurso olvidado, soslayado, ignorado, poco valorado.  Un recurso sin el cual pocas cosas pueden ser logradas.  Recurso importante que nos permite, junto a la voluntad y los insumos necesarios, la ejecución de nuestros anhelos y sueños, pues aún con voluntad e insumos, sin él, no sería posible su realización.  Es un recurso del que mucho disponen a granel y lo vilipendian.  Solo cuando están postrados en la cama, tras el impetuoso transcurrir de la vida y sus indiscutibles marcas y sellos, es que dicen: ahh! si pudiera volverlo a tener... haría tal o cual... ¡EL TIEMPO! Cuando ya no haya tiempo ni para amar, ni para besar, ni para hacer el bien, conquistar, alimentar, sembrar, cosechar, admirar, ejercitar el alma y la mente, la mente buena y quieta que se maravilla, no la mente maldita que insiste en la culpa y el pensamiento inquietante que roba la paz...  Cuando ya no haya tiempo para caminar de la mano, para saborear el plato de comida, cuando ya no podamos ni asearnos, ni …