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Fuga

Si pudiera escapar de mi misma, juro por los cielos que lo haría.  Así me evitaría el dilema de verme en el espejo cada mañana para hallar siempre el mismo abismo.  Para no ver mi aburrida mirada con tanto vacío dentro, que ya ni caben mis pestañas. Habitarme, nunca fue sido tan difícil. Si pudiera, delegaría al viento mi respiración. Escaparía de las noches y los soles, del despertar y el anochecer. Estoy tan harta de mi misma, que solo me conformo en el tiempo de los sueños. En ellos dejo de ser. En mis sueños habito una luna color ocre, me mezo en sus curvas por largo rato. En su suelo no hay calendarios ni horas. Es una sola con el sol y siempre es la tarde... En mis sueños ni siento ni pienso.  Mi mente no existe más.  Mi cuerpo gravita desnudo, pequeño, y cuando despierto, solo me calma el hecho de saber que pronto volveré a soñar.
©Derechos de autor
Gnosis Rivera

©Derechos de Imagen:
Mujer de espalda con flor
Josephine Cardine
http://cardinphotography.com/
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Despedida

Ahora me iré al olvido, al deshábito de la ilusión por ti; 
me iré al tiempo donde no estabas, recordaré ese momento en que respiraba y no era por ti
ese momento donde el café no era más que café.
Me iré al uso de los días donde no te espero, donde apenas existes. 
Me iré a la vida, a ver qué tal me va. 
Y desde lejos te miraré, espero verte alegre, feliz, pleno y contento.
Me iré como pueda irme, me tomará tiempo irme, pero me toca partir.
Tu espacio ya no es mi espacio, nuestras luchas son distintas, por más que he querido unirlas. Entonces, me voy al olvido.
Él me había seducido varias veces, y sus manos rozaron las mías, varias veces, intentando retenerme, pero me resistí tanto como pude y hoy le miro de frente, y le reconozco que ha ganado, el olvido me ha ganado, así que me iré a él, pero no porque lo quiera, sino porque me toca sobrevivir... así sea olvidando, desenhebrando recuerdos, ilusiones, esperanzas gruesas, espesas, compartires y abrazos muchos!
Me iré al olvido y a la vida... y…

Tiempo

Un recurso olvidado, soslayado, ignorado, poco valorado.  Un recurso sin el cual pocas cosas pueden ser logradas.  Recurso importante que nos permite, junto a la voluntad y los insumos necesarios, la ejecución de nuestros anhelos y sueños, pues aún con voluntad e insumos, sin él, no sería posible su realización.  Es un recurso del que mucho disponen a granel y lo vilipendian.  Solo cuando están postrados en la cama, tras el impetuoso transcurrir de la vida y sus indiscutibles marcas y sellos, es que dicen: ahh! si pudiera volverlo a tener... haría tal o cual... ¡EL TIEMPO! Cuando ya no haya tiempo ni para amar, ni para besar, ni para hacer el bien, conquistar, alimentar, sembrar, cosechar, admirar, ejercitar el alma y la mente, la mente buena y quieta que se maravilla, no la mente maldita que insiste en la culpa y el pensamiento inquietante que roba la paz...  Cuando ya no haya tiempo para caminar de la mano, para saborear el plato de comida, cuando ya no podamos ni asearnos, ni …

Roto

Esa tarde descubrí la escarcha de tu cuerpo
Vi tu espíritu romperse y armarse nuevamente
Aún así, te amé, con todo e ilusiones rotas
Vi cómo te hiciste y deshiciste en menos de un minuto
Quise mecerte en mi pecho
 besar cada historia
y armarte nuevamente la esperanza.

Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen: Be set free, por Josephine Cardin 


Palabra y silencio

A veces los observo, los veo caminar distraídos, ensimismados. Están muy en ellos, distraídos con su propia palabra, y yo de frente, les miro y me pregunto si estarán tan repletos como lucen. Termino escondida detrás del más oportuno de los silencios. En él encuentro todo el confort necesario, porque ese silencio me entiende. Esos silencios me han ayudado a sobrevivir tanto como la palabra un día lo hizo, pero entonces era yo muy distinta a lo que soy hoy.

Hubiera sido más sencillo seguir en la palabra, en esa palabra ruidosa que me adhería a la gente, que complacía y me permitía estar, aunque estar significara dejar un pedazo de mi misma cada vez. Pero vino sobre mi conciencia un caos, luego otro, y así, varios. No fue mi plan, yo no manejaba los hilos... Solo sé que una tarde desperté, luego de las tres de la tarde, y la muchacha del espejo era otra. Me fueron develados algunos misterios y otros tantos debía descubrirlos en el camino. Pero ni ese camino estaba claro. Entre la maleza …

Mi tiempo

Ayer fue mi tiempo. Mi tiempo único, al que podía contarle las horas. Fuera de ese espacio todo es memoria vacía. No hay hilo que sigua la secuencia de esta historia. Ya no hay argumento, ni líneas, ni guion. Las palabras salen de mi boca, pero no me pertenecen. Resisto en mi historia, pero ya nada ocurre, nada sucede. Parece que sí, más cada hecho repetido no es más que la proyección quimérica de mi propio anhelo pendiente. Hoy duele la piel, el ansia está erosionada y la ilusión se humedece con un pasado que ni recordándose ingenuamente llega a ser presente. 
Sigues escondido justo detrás de tus pestañas… tu espalda sigue frente a mi rostro y tu mirada se niega. Mis uñas hieren la carne de mis palmas…solo yo siento mi sangre, solo yo saboreo la sal rosa de mi mirada. 
Ayer fue mi tiempo y ya no me creo dueña de nada. Me declaro propietaria inoportuna de este tiempo sin expectativa, sin sospecha, sin ansia, mi ansia erosionada, mi húmeda ilusión, mi pasado, ese que ni repitiendo con …

Sueño para el final de un abril

La casa estaba llena de invitados. La convocatoria había sido un éxito rotundo y los principales salones de la casa, decorados de la forma más exquisita y acogedora posible, estaban llenos de nuestra gente más querida. Yo estaba sumamente alegre, iba de aquí a allá, atendiendo a todos, encargándome que cada cual tuviera su bebida en mano, que a nadie le faltase nada. 
La música de fondo era delicada, deliciosa cadencia en el oído de todos, permitía la charla íntima, la risa del grupo de la esquina y las bromas de los jóvenes del salón pequeño. Todos disfrutaban, eran felices y yo con ellos. Te observaba en la distancia, dispuesto, elegante, tan ameno y divertido como te sabía ser. 
Recuerdo la luz de la hora. Era la tarde. Un sol tímido arropaba la terraza y se colaba discreto por los ventanales de cada salón. Recuerdo con nitidez fotográfica el estampado del mobiliario, el brillo de la madera, debidamente lustrada en la víspera. Recuerdo con exactitud el color ocre de la consola ant…