Habitación


Esa habitación, donde hay poquísima luz, donde las paredes están formadas de acero y metal blando. Tropiezo en sus superficies verticales y se golpea la fe; ahí sangra la esperanza. Esa habitación está cerrada, no le entra luz ni de luna ni de sol, pero de igual forma camino dentro de ella; me le sé los muebles, las sillas, tu rostro de pequeña y tu grito de susto. Esa habitación espera que se rompa la aldaba y se abra el candado. Desea soltar el cerrojo, correr los pestillos. Bastaría una ventana, una simple corriente de aire, alguna ruta de luz. Quizá crezcan plantas al Sur de sus rincones, alguna semilla germinaría, una flor posible giraría al Norte. Esa habitación desea ser habitada, solo que acercarse apenas al umbral da miedo, hace correr a los pies y a las manos alejarse. Esa habitación tiene tierra fértil para el miedo, pero bastarían pocas caricias a su suelo para que le brote el amor.
Tú has girado la cerradura. Has entrado en esa habitación más de una vez. Entras y sales, lo sé. En ella te he visto de espaldas y de frente. No te vayas, por favor, no te asustes. Yo no pretendo aturdirte, apenas anhelo poder ser a tu lado, en tu compañía. No le tengas miedo a esa habitación. De ella te prometo girasoles y crisantemos. Pétalos para su suelo, aroma de vainilla y coco, azúcar moreno y café, si gustas, amargo. En esa habitación hay una mecedora de caoba y he visto que mientras meces a la niña, van saliendo soles anaranjados por las esquinas, desde las rosetas de las bombillas vacías brotan sarmientos y vides. Esa habitación no es más que una promesa esperando ser cumplida.

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Gnosis Rivera
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©Josephine Cardin - Breath Fades In Light - Fotografía | Photography

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