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Placeres simples.....

La vida se hace siempre de momentos, de cosas que no sueles valorar.  Así dice la canción de Julio Iglesias. En ocasiones me detengo a pensar sobre el placer sencillo que me producen algunas cosas, siendo estas tan vulgares y sencillas que muchas veces pasan desapercibidas por demás.  Pero yo, que me acuso a mi misma de pensar demasiado, me he detenido en ocasiones a saborear ciertos placeres y hoy me animo a decirles un poco sobre estos.

Planchar.  Yo no disfruto para nada plachar, pero no puedo negar la satisfacción que me invade cuando veo toda mi ropa y la de mi nena colgada en el closet.  No se qué ocurre, pero ver la ropa ordenada por colores y categorias, toda alisadita, ausente de arrugas, me hace sentir super bien.  Así nomás...

Colgar la ropa en el tendedero -luego de lavar-.  Que gusto me da cuando ya terminé de colocar el ultimo pantalón!  En ocasiones me sorprendo seleccionando los ganchitos según el color de la prenda a tender.  Tremendo , no?

Caminar descalza luego de haber limpiado el piso.  Este placer de seguro que es el de muchos.  Cuando el piso aun sigue frio por el agua que recién abandonó la losa. Díganme si no es divino...

Sentarme a leer el periódico en la mañana junto a mi tazón de café caliente.  El mayor de mis placeres matutinos.

Cuando sube el café en la greca.  Ese sonido característico del café en ebullición me recuerda la promesa  de que el día puede ser mejor.  Amigo fiel de años.  Aroma que invade la estancia.  Placer definitivo. 

Vestir pantalones jeans nuevos.  Cómo lo digo?  No es solo placer; me hace sentir poderosa.

Hay muchos otros que de igual manera me producen placer, como la primera mordida a un rico taco o a un burrito, el primer sorbo a un vaso de cerveza (Presidente), zapatos nuevos, comer pasta.  En fin, son muchos.  Cuáles son los tuyos?






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Escribir

Quienes escribimos tenemos el alma hecha de papel, letras, tinta, lápices; todo ello mezclado con sangre, dolor, alegría, sentimiento, recuerdos, sueños, ilusiones... Perfectamente unido en una alquimia sin defecto. A veces quieta y en orden. Otras, produciendo espantosos sismos de angustia y reclamo. El lector no siempre imagina el rastro de gotas que evidencia tal temblor del alma. Ese temblor que supura sal y azúcar. Quizá ni sospecha qué hay tras cada letra, en las esquinas de un párrafo y la muerte que supone el punto y final de un poema.
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Sonrisa mentira

Mi sonrisa, de cuarzo y granito, era cuajada y pesada.
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Ya no tenía por qué sonreír más. Ya la máscara había sido descubierta. No más sonrisas para mí, ni para el semejante de la esquina.


©Derechos Reservados Gnosis Rivera.-