Ir al contenido principal

El amor que sobró...


 
Darren Moore Photography

He de sentarme a pensarte.  Y mis pensamientos, huérfanos serán de ti.   
Pensarte.   
Tanto pensarte, hasta que te desvanezcas en la ruta. 
Imaginarte. 
Tanto imaginarte, hasta que te desfigures en el recuerdo.  
Eso haré con las ideas que, a falta de ti, han quedado sin dueño.

He de tragarme los besos no dados. 
Como chocolate caliente, transitarán el estrecho espacio en mi garganta. 
Y, tropezando unos con otros, harán las pases con el susto de sentir tu gusto en mi estómago. 
He de masticar tus besos nonatos, hasta hacer un bolo de suplicio, que alimente las larvas en mi panza.  
Futuras mariposas, destinadas a morir por falta de una historia, en las que ser protagonista.

He de congelar los abrazos, pendientes de darse.  Entumecidos, mis brazos quedarán amorfos y sin sentido.  En la artritis prematura, sucedida de tu ausencia, he de medicarme con indiferencia vana. 
Como vano es este intento de no desear tu abrazo.  
Como ausente es el roce de mis poros en los tuyos, cadenciosa molestia, esta, maldita!....de no tenerte.  
He de macerar con mis dedos tus abrazos.

Han de quedarse ciegos, mis ojos!....cansados de no mirarte.  
Desesperada, por buscarte entre las cosas, mirarte entre las voces.   
Mis pestañas, revolucionan y se apagan.  
A media asta, fallecen cabizbajas.   
Renuncian a erguirse, tratando de guarecer, tras ellas, lo que fue, sin parecerlo, la última imagen convertida en tesoro y recuerdo.   
Ha de gritar con llanto mi mirada, ciega, enardecida y sorda….


Como sordos mis oídos!  He de taparlos!  Como hacen los locos…aturdidos por tanta voz adentro…todas gritando, todas! vociferando promesas de asfalto.  Duras y rugosas…pero ninguna de ellas, ninguna! tu voz!!! 
He de quedarme sorda….para siempre!  Maldito todos los sonidos que no son tu grito ni tu llanto…
Mueran todos ellos, las voces vacías de tus palabras y hartas de tu silencio.  
He de quedarme sorda, y así no escucharé mi propio lamento.

Y mi boca estallará en gotas gordas de dolor.   
Mi garganta, atorada con tus besos, los primeros, los del medio, más los últimos… todos!, 
ahogándome con desencanto; gritando, avara, tu nombre, hasta gastarlo, hasta escuchar un sordo pitillo de arrullo… que, diluido en el viento, se vierta como lluvia en este amor que me sobró…
este amor del que no pude hacer entrega.   
Este amor sin domicilio ni remitente.  
Amor de los caídos, de los ausentes.   
Los prisioneros y los cautivos.


© Derechos de Autor Gnosis Rivera.-


Entradas más populares de este blog

Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

A nadie

¿Para quién van mis letras, mis poemas, mis versos?  Yo no tengo la respuesta.  Creo que soy poseída, soy apenas un canal... estas manos no son más mías. Estas letras no son tuyas, ni de él, o de aquel.  Anduve.  Anduve por todas partes, incluso por zonas nuevas, y solo era la fantasía de mujer que por momentos me habita. Hoy todo ha quedado en sueño.  Un propósito con manchas de futuro inconcluso. El cigoto de un sueño que nunca pensó ser proyecto. Y te escribo, y al mismo tiempo no lo hago.  Ni a ti ni a nadie.  Le escribo a la misma nada que rodea mi habitación.
Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen Josephine Cardin https://photogrist.com/josephine-cardin/

Necedad

Abrí los labios y engullí un bocado de tu amor... mastiqué tus besos y, atragantándome con tu nombre,  juré volverme muda hasta no escuchar de nuevo tu voz de nuez y canela.  Tapo mis oidos, negando toda posibilidad de llanto y grito.  Te seguiré queriendo, mientras las orugas paran mariposas en mi espalda.

Derechos de autor Gnosis Rivera
Derechos de imagen: Josephine Cardin
Mujer de Espaldas
http://cardinphotography.com/