Solo un momento...


Y la gota se revienta. Toda esa sutil redondez se esfumará ante tus ojos y nadie creerá si cuentas que existió.

Solo un momento y una leve brisa puede alejarla de tu vista y elevarla lejos, a otra nube, a otra mundo.

Nadie nunca supo qué lleva la gota dentro. ¿Aire? ¿Agua? ¿Duendes húmedos? ¿Tiene la gota deseos de ser gota? ¿Dónde se esconde su ser cuando estalla? ¿Tiene acaso deseos o ser?

En un momento, no se sabe cuándo, la gota roza la superficie y se suicida sin saberlo. ¿Sabe ella que morírá cuando llegue al suelo?

Quien trató de comprenderla y entender, se acercó suavemente, le susurró las preguntas y, tratando de sostenerla, como pluma, en sus palmas, le provocó la muerte súbita. La gota estalló en miles y mojadas formas que se esparcieron repletas de inexistencia en todo el derredor.

En un momento, la gota dejó de ser.

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Gnosis Rivera.-
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26 de diciembre de 2016

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