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Recuerdo.....

Cerró los ojos.  Aspiró el aroma del viento.  Todo olía a ella.  Cada día se le hacía más y más difícil no pensarla.  Cómo no hacerlo si se le metió en la piel y de tanto recordarla le escocía.

Recordó las curvas de sus pechos, erguidos y generosos, invitando ser tocados. La timidez de su mirada. El aprendió a conocer a la mujer ardorosa que ebullía tras esos ojos.  Fuego que una vez que quema solo deja la carne viva y caliente.

Recordó cómo se sentia su tacto.  Sus manos tocaban su antebrazo y él con solo mirarla ya comprendía lo que quería decir: Ven amor mío, amémonos.  Cerró los ojos.  Y el aroma del viento seguía oliendo a ella.

Se sirvió un poco de licor y presuroso tomó de él.  Con un sorbo pretendía arrastrar el deseo que le estaba quemando la garganta.  Pero era inútil.  Nada la borraría de su memoria. ¿Con quién rayos estará?.. ¿quién sera el nuevo huesped de su cuerpo?. ¿Quién cruzará los surcos de esas fronteras que tanto recorrí yo........-se preguntó angustiado....  Y con otro sorbo quiso olvidar justo la respuesta que no podía evitar......- otro que no soy yo...-

Que estúpido he sido!...  -pensó. Se había dicho a sí mismo que todo resultaría sencillo. Olvidarla sería sólo cuestión de tiempo.  Pero se equivocó de la manera más tonta posible. Se equivocaba a diario mientras la pensaba, mientras la echaba muy de menos. Pero sobre todo, más se equivocaba cuando untando su carne con sudores ajenos, más y más se le metia ella en la propia piel, convirtiendo todos esos encuentros en un verdadero infierno.

Después de todo, nada salió como había imaginado.  La amaba y para su pesar, la amaría toda su vida.




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Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

A nadie

¿Para quién van mis letras, mis poemas, mis versos?  Yo no tengo la respuesta.  Creo que soy poseída, soy apenas un canal... estas manos no son más mías. Estas letras no son tuyas, ni de él, o de aquel.  Anduve.  Anduve por todas partes, incluso por zonas nuevas, y solo era la fantasía de mujer que por momentos me habita. Hoy todo ha quedado en sueño.  Un propósito con manchas de futuro inconcluso. El cigoto de un sueño que nunca pensó ser proyecto. Y te escribo, y al mismo tiempo no lo hago.  Ni a ti ni a nadie.  Le escribo a la misma nada que rodea mi habitación.
Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen Josephine Cardin https://photogrist.com/josephine-cardin/

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Abrí los labios y engullí un bocado de tu amor... mastiqué tus besos y, atragantándome con tu nombre,  juré volverme muda hasta no escuchar de nuevo tu voz de nuez y canela.  Tapo mis oidos, negando toda posibilidad de llanto y grito.  Te seguiré queriendo, mientras las orugas paran mariposas en mi espalda.

Derechos de autor Gnosis Rivera
Derechos de imagen: Josephine Cardin
Mujer de Espaldas
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