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Hombre

El hombre que ella ama camina robusto, orgulloso y gallardo. No miente.  Domina el espacio que ocupa. Su presencia le basta y le sobra al entorno.  Hace juego con el aire y combina con viento....

....pero es noble y es sensible...fuerte como el metal y flexible como el bambú.  Se doblega ante ella sin olvidarse su norte.  Le adivina los dolores, le sabe las angustias y le fabrica las alegrías.  Le acaricia con sus palabras y le hace ser mejor.

El conoce sus cayos....sus partes lisas.  Los grises de su alma y el rosado de su carne.

El está.  Existe y siempre estuvo.  No es producto de sus anhelos ni de sus soledades.  Ha sentido el calor que despide su piel y se ha mojado con su aliento.  Le acaricia la barbilla y le coloca besos pequeñitos en los labios.  El hombre que ella ama le promete y le cumple sus deudas.  Es mejor que antes y que siempre.  Está desprovisto del ego estéril que se nutre del orgullo.

A su lado no hay esfuerzos ni sacrificios, todo es laxo y natural.  Sin hablarse se conversan y en el hueco de sus brazos suele ella decansar todo el afán del día.

Ella, que antes se construía sola, halló en él la ingeniería de un nosotros para siempre. El le muestra cada día como se construye un amor de dos....y de a dos.


© Derechos de Autor Gnosis Rivera.-

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Escribir

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Tres años Volando al ras...

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