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Muda


Te acaricio en silencio porque el idioma ya no me sirve.  Con la mirada te susurro mis mejores amores; mi lengua ha enmudecido. Las yemas de mis dedos dejan palabras diminutas cariñosas por tu piel que imagino, tatuando en ella mi espera y mis ansias.  Esperando que comprendas que te amo de una forma que sencillamente, no puedo explicar.  Te hablo en mi propio idioma.  El idioma de mi amor por ti.
Cierra los ojos y escucha el murmullo del viento. Se han escapado mis "teamos" subversivos.  Orgullosos han huido de mi boca buscando del ecuador al sur desesperados a su dueño.  Y es que cada te amo pensado deja de pertenecerme tan pronto se asoman a mi mente.  Todos y cada uno son tuyos. Todos te pertenecen.  

Muda me he quedado pensándote.  Muda he permanecido desde esa noche en que recogiste tus promesas y saliste a andar tu camino.  Y vuelvo y te acaricio en silencio.  El idioma ya no me sirve. 
 
No hay vocal que me ayude ni consonante que me auxilie.  Muda he permanecido desde esa noche en que te fuiste.

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Otra cara de la depresión

Tal y como he publicado en Wall Street International Magazine

Padezco de depresión. No puedo afirmar que nací con ella, pero sí sé que desde pequeña vivo días de intensa tristeza y desesperanza. Me considero una mujer exitosa, y lo soy; hasta hoy he acumulado logros que me hacen sentir valiosa e importante. He vivido momentos de plenitud y felicidad, generalmente tengo mucha vitalidad y energía. Si me miras, verás a una persona absolutamente normal, con brillo en la mirada, sociable, que sonríe y está presta para conversar y hacer bromas. Pero siempre la depresión ha estado ahí, rondándome cerca. Apenas descansa por tiempos, para regresar vigorosa. Muchos dicen que soy hermosa, atractiva e interesante. No solía prestarle atención a mi apariencia porque la verdad es que nunca me gusté mucho. De un lustro a la fecha es que empecé a reconocerme en ese terreno; antes me concebí de lo más corriente, alguien que no llamaba mucho la atención. Hay días en que despierto y me siento lo más insípi…

A nadie

¿Para quién van mis letras, mis poemas, mis versos?  Yo no tengo la respuesta.  Creo que soy poseída, soy apenas un canal... estas manos no son más mías. Estas letras no son tuyas, ni de él, o de aquel.  Anduve.  Anduve por todas partes, incluso por zonas nuevas, y solo era la fantasía de mujer que por momentos me habita. Hoy todo ha quedado en sueño.  Un propósito con manchas de futuro inconcluso. El cigoto de un sueño que nunca pensó ser proyecto. Y te escribo, y al mismo tiempo no lo hago.  Ni a ti ni a nadie.  Le escribo a la misma nada que rodea mi habitación.
Derechos de Autor Gnosis Rivera Derechos de Imagen Josephine Cardin https://photogrist.com/josephine-cardin/

Necedad

Abrí los labios y engullí un bocado de tu amor... mastiqué tus besos y, atragantándome con tu nombre,  juré volverme muda hasta no escuchar de nuevo tu voz de nuez y canela.  Tapo mis oidos, negando toda posibilidad de llanto y grito.  Te seguiré queriendo, mientras las orugas paran mariposas en mi espalda.

Derechos de autor Gnosis Rivera
Derechos de imagen: Josephine Cardin
Mujer de Espaldas
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