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Sorpresa


Fuiste la sorpresa.  Lo que no se espera.  Sin mayores prisas amoldé mi pelo y me dispuse verte, pero no estaba lista para lo que venia.  Tu mano rozó la mía y me advirtió que esa piel que cubre mi cuerpo iba a conocer nuevas ansias.  Tu mejilla se acercó y solo bastó con sentirla.  Me di el permiso de besarte y en forma atrevida mi lengua danzó junto a la tuya.  Fuiste una sorpresa.

A partir de esa noche, me sorprendía en los espejos, me miraba y sonreía.  Cual adolescente, aprecié la sorpresa que me dejaste impresa como sello en mis labios.  Mi mente se hizo a la idea de que, sorpresa al fin, te escurrirías como lo hacen las sombras tras la luz.  Pero no sabia lo que venía.  Y vino tu beso, tu abrazo, ese olor tuyo que se hizo perenne en mis sentidos, vinieron tus labios, que se bebían de mi boca unos besos que guardaba.  Vino tu sonrisa, que aún hoy se empeña en aparecer por las noches en mi cuarto.  Y más tarde vino tu cuerpo.  Completo, amplio y suficiente para mi.  Y me escurrí sobre él;  descargué mis deseos; no quise desear otra cosa que no sea que me tomaras, que me poseyeras y me reclamaras a tu gusto.  Vino todo eso….y vino más…..

Vino la presencia, la voz, la compañía.  La pregunta y la respuesta.

Tras la idea de un “tal vez”, de un “ quizá” y un “por qué no?”, fuiste haciendo hueco dentro y te lograste tu espacio.  No era tu intención, pero te acomodaste dentro y algunas flores crecieron y el pasto empezó a hacerse más verde.  Una mañana, mientras caminabas dentro mio, fuiste otra sorpresa.  Y el pequeño sol se hizo nube.  Una fina llovizna mojó mi espacio y tuve que recoger mis flores.

Desde ese día  tengo un jarrón adornado, en el están mis deseos y tu sonrisa; mis anhelos y tu cuerpo.  Lo que sueño y la realidad que me brindaste;  pueden mis flores marchitarse o si acaso, llegarán nuevas margaritas para mi…..

Si al menos pudiera llegar otra sorpresa……

Derechos de autor Gnosis Rivera.-

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Quienes escribimos tenemos el alma hecha de papel, letras, tinta, lápices; todo ello mezclado con sangre, dolor, alegría, sentimiento, recuerdos, sueños, ilusiones... Perfectamente unido en una alquimia sin defecto. A veces quieta y en orden. Otras, produciendo espantosos sismos de angustia y reclamo. El lector no siempre imagina el rastro de gotas que evidencia tal temblor del alma. Ese temblor que supura sal y azúcar. Quizá ni sospecha qué hay tras cada letra, en las esquinas de un párrafo y la muerte que supone el punto y final de un poema.
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©Derechos Reservados Gnosis Rivera.-